Epilogo

1968 Palabras
A Killian siempre le pareció estúpido eso de teñirse el cabello. Desde que comenzó a hablarse del amor propio, siempre daba ese discurso de que uno debía aceptarse como era, por lo tanto creía que si uno nacía rubio debía quedarse así, o si nacía morocho debía quedarse así. Uno debía aceptarse como era, siempre lo creyó. No solo lo creía con el cabello, sino con todo. Creía que las operaciones eran una mierda y que atentaban en contra del autoestima de las personas, ellas no tienen por qué operarse, sus rostros están bien como están, o por lo menos eso piensa él. Eso cree él hasta que Joel le pide que le deje teñirle el cabello, Killian en serio piensa como rechazarlo, pero termina dándose cuenta que no puede, le gusta Joel, lo entiende y ha tenido esta obsesión extraña desde el primer día en que lo vio. Y si la próxima cita que tendrían juntos es tiñendole el cabello no le interesa, no puede decirle que no a algo que él le pida. Y eso que recien estaba conociendolo, pero ya sentía esa intensidad que describen en películas y libros romanticos, que antes le parecía ridicula. Lo peor de eso es que apenas Joel se lo preguntó, Killian comenzó a preguntarse cómo le quedaría el cabello de otro color que no sea azul, hasta averiguó cómo editar el color del cabello en photoshop. Probó su cabello con varios colores allí, el que más le gustó de esos fue el verde, así que ese fue el primer color del que Joel tiñó su cabello. Habían pasado un buen momento esa tarde, riéndose, contándose cosas, mientras que Joel le colocaba la tintura y luego el gorro, Killian hasta sintió crecer su pequeño enamoramiento por Joel esa tarde. Todas las creencias de Killian se fueron por el desagüe ese día, porque con el cabello verde se sentía especial, único y bien, las personas en la calle susurraban sobre que seguro era alguien lindo para hablarle o alguien divertido, lo que si le parecía ridiculo porque ni siquiera lo conocían o incluso porque una tintura no debía cambiar tanto las cosas como parecía. Nunca sintió que se había teñido por inseguridad, porque no le gustaba su color anterior, el natural, o porque no se aceptaba, por eso, de repente, todo lo que pensaba no lo pensó más, o por lo menos, sobre la tintura de cabello. Después de eso, se volvió una rutina para ellos, cada vez que el cabello de Killian se decoloraba, Joel estaba ahí para volvérselo a teñir del mismo color o de otro, Killian hasta se bañaba dos veces al día para que eso ocurriera rápidamente, solo para pasar tiempo con Joel. Solo porque significaba que pasaría una hora donde le Joel le haría mimos viendo una película o serie y esperaban que el tinte quedara en su cabello. Tampoco era que ellos nunca se veían, el problema era que mientras más pasara tiempo con él mejor. Incluso habían comenzado a hacer deberes y trabajos juntos. Eran el uno para el otro. A Killian a veces le asustaba la manera en la que le gustaba y la dependencia que generaba el querer estar con una persona todo el tiempo, considerando que antes era un chico solitario, que basicamente no tenía amigos. —Hoy será especial, te teñiré de un color que siempre quise teñirte— Le comentó Joel alegremente.—desde el primer día que me hablaste, o me miraste el trasero —soltó, poniendo los ojos en blanco. —¿Sí? ¿y cual es?— Preguntó Killian curioso, siguiendo con la mirada a Joel, quien buscaba en su habitación la tintura que él había comprado anteriormente. Para que no fuera un gasto constante de algunos de los dos, ellos se habían dividido, a veces compraba la tintura Joel y otras Killian, era cosa de los dos, a Joel le gustaba teñirle y a Killian que le tiña, le había empezado a dar igual; así que lo vieron como lo más justo. Cuando compraba las tinturas Joel, hacía que fuera sorpresa, escondiendo la tintura que había comprado, no le dejaba a Killian ver el color hasta que ya lo tenía en todo su cabello. A Killian no le molestaba, él solo, a ese punto, se dejaba hacer. —Ya lo sabrás— Le sonrió pícaramente Joel, solo una esquina de su boca curvándose, mientras se acercaba a él, con la tintura y el pincel en mano, aparte de un peine. Killian rió y después volvió a hablar: —¿Quieres ir a otro lado? —No, aquí está bien— Le murmuró Joel, antes de dejar las cosas que antes cargaba sobre la cama, al lado de Michael. Killian asintió distraído, observando los posters de la habitación de Joel, los que se encontraban en el otro extremo de la habitación. Joel no era para nada ordenado, su habitación era un desastre, debajo de los posters, en el suelo, había todo un bulto enorme de ropa sucia, al igual que en otros rincones de la habitación, sino era ropa, era otra cosa, como apuntes del colegio, libros, o cosas como esas. También a veces se podía ver paquetes de comida de hace días, y aunque Killian era extremedamente ordenado, le terminaba dando ternura su desorden inminente. Aprovechando que Killian estaba distraído, Joel acercó una mesa a su cama y comenzó a preparar las cosas para teñirlo y luego se aproximó a él, sonriendo como tonto en su dirección al ver su rostro. Sus ojos estaban fijos en cualquier rincón de su habitación menos en él, sus labios entreabiertos, sus mejillas levemente sonrojadas. Joel se le quedó mirando hasta que se dio cuenta lo tonto que debía verse mirándole, así que se acercó un poco más y se sentó en su regazo. No era algo que hacía normalmente, en realidad, nunca se había sentado en su regazo, pero siempre quiso hacerlo, así que solo lo hizo, sin pensar mucho en ello. Aunque rápidamente se avergonzó de lo que hizo, al ver la mirada sorprendida que Killian le dedicó. Sus mejillas se tiñeron de rojo. —¿Qué...?— Killian le preguntó, su entrecejo fruncido, al igual que sus labios. —Te quedará muy bonito— Joel murmuró bajo, interrumpiéndolo y cambiando de tema, sus mejillas sonrojadas, no quería dejar que le diga que salga de encima suyo o tener que explicarle porque se había sentado en su regazo. Killian asintió, cambiando su expresión, pero aún sin entender, igual no era algo de lo que se quejaría, tener a Joel cerca siempre le había gustado, ni hablar de tenerlo en su regazo. Joel se colocó los guantes de latex y comenzó a distribuir la tintura por el cabello de Killian con el pincel, se mordía el labio inferior, en total concentración, el otro chico no podía dejar de mirarle los labios, o en realidad, no podía dejar de mirarlo. Sus ojos estaban atentos en su cabello, sus mejillas seguían sonrojadas, era algo que le gustaba ver demasiado. Aprovechó que el a******o estaba distraído para colocar sus manos en su cintura, aunque el chico igual notó su contacto, porque lo sintió estremecerse encima suyo, removerse un poco, y sus mejillas ponerse aún más rojas. Pero lo bueno fue que no dijo nada, él no podría haber quitado sus manos de su cintura. Sin darse cuenta Killian cerró sus ojos, los dedos de Joel sobre su cabello se sentían bien, en suaves caricias el morocho le distribuía la tintura por su cabello y Killian lo disfrutaba. Éste también le ofrecía caricias, en su cintura, sus manos estaban debajo de su remera, sus dedos acariciando su suave piel. Joel se movía contra él, pegando sus pechos levemente, cada vez que Killian movía sus dedos sobre él. Killian sonría por ello, sintiendo raro los dedos de Joel sobre su cabello. —Tu cabello es suave, aunque ya lo haya teñido varias veces— Le dijo Joel, todavía moviendo la tintura por su cabello. —¿Sí?— Preguntó curioso Killian y abrió sus ojos, observando parte del rostro de Joel, para él estaba más que seco. Joel asintió, con un leve movimiento de cabeza. —A mi me parece más seco— —Debe de ser porque todo de ti me parece suave— Murmuro Joel, pero en seguida mordió su labio inferior avergonzado y sus mejillas se sonrojaron. Killian sonrió, levantando su cabeza, para que sus rostros quedaran a la misma altura. Joel lo notó y se alejó, sin moverse de su regazo, buscó en la mesa el gorro para colocarle encima del cabello, estirándose un poco para alcanzarlo, y se lo acomodo. —Joel— Lo llamó Michael, moviendo su mano por su espalda baja. —¿Mhm?— Murmuró en respuesta, volviendo su cabeza hacía él. En vez de contestarle, Killian se hizo hacía delante y unió sus labios con los ajenos, comenzó a moverlos por encima de los otros de forma lenta y suave, inseguro de si iba a ser correspondido, aunque eso cambio cuando Joel movió sus labios en contra. El beso era lento y suave, sus labios apenas moviéndose en contra de los otros, pero al pasar los segundos ambos se fueron volviendo más seguros, comenzaron a mover sus labios con más velocidad, sonrieron en el beso, interrumpiéndolo, pero no les importó. Ellos se estaban besando. Minutos después, Killian se alejó, cortando el beso, con una enorme y amplía sonrisa en sus labios. —Me gustas— Susurró contra sus labios. —Tu a mi— Le contestó Joel. Killian amplío su sonrisa al escucharlo, recostándose en la cama y tirando a Joel sobre él. Joel sonrió, dejando rápidos besos sobre sus labios. Ellos se mimaron por un rato, las manos de Killian sobre la espalda baja de Joel y las de éste en su cabello, mejillas, abdomen. Solo se acariciaron, nada s****l, hasta quedar dormidos, sin darse cuenta, Joel encima de Michael, sus piernas a los costado de su cintura, y con sonrisas en su rostros. Dos horas después, Killian se despertó, levantando su cabeza pudo observar a Joel mirándolo atento, su menton apoyado en su pecho. Killian sonrió y la sonrisa le fue devuelta. Joel se inclino hacía delante y dejo varios rápidos besos sobre sus labios. Su expresión era relajada, hasta que de pronto abrió sus ojos exageradamente, su expresión entre sorprendida y asqueada. Killian hizo una mueca, pensando que Joel se había arrepentido y que de ahora en adelante no iba a poder ni hablarle como un amigo. Pero no fue así. —Mierda, la tintura— Exclamó, casi gritando, Joel. Killian rió a carcajadas y se levantó, quitando a Joel de encima suyo. Caminó hasta el baño, mientras se quitaba el gorro, y dentro, metió la cabeza en el lavado, abrió la canilla y movió su manos sobre su cabello. Joel apareció detrás suyo, se apoyó contra el marco, con una sonrisa divertida en sus labios. Cuando Killian se miro al espejo comenzó a reírse a carcajadas, su cabello estaba de un violeta oscuro y opaco, con algunas partes marrones. —¿En serio?¿Violeta?— Le preguntó, con una ceja levantada. —No, era rojo— Le contestó Joel riendo, su tono en forma de queja. —j***r, si que nos dormimos— Murmuro divertido. —Otro día me podrás teñir de rojo entonces. En vez de contestarle, Joel se encogió de hombros y estiró sus brazos, tomando con sus manos las mejillas de Michael. Luego unió sus labios, esta vez el beso fue más seguro, con más velocidad, sus labios moviéndose contra los ajenos. A Joel ya no le importaba sino podía teñir de nuevo su cabello, mientras que pudiera besar a Killian cuando quisiera, justo como ahora.
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