De vuelta en Londres, traté de hacer más variada la aburrida vida de mi hija. Wanda se ocupó por completo a Luz y nos dio a Tina y a mí la oportunidad de visitar museos, exposiciones y teatros. Quería que la sociedad se acostumbrara a verla conmigo, así sería más fácil luego declarar que era mi hija de una mujer, que una vez amé y que murió de una enfermedad incurable. Dejé de ser Feroz, me convertí por completo en Márquez. Y mi familia tenía la culpa. Me di cuenta de que me había vuelto vulnerable, pero esperaba que todos los problemas permanecieran en otro país, y no aquí en Inglaterra, donde la gente pensaba solo en el ángulo del dedo meñique mientras sostiene una taza de té. Por lo tanto, traté de crear la mayor libertad para Tina, para que no se diera cuenta de los guardias. Mi hija

