Kurt Las cadenas quedan sujetas en ambas manos, tiran de estas y al ser levantado el combustible chorrea por el asfalto corriendo libremente hasta mi sitio en donde juego con el encendedor en tanto su mirada horrorizada me anima a seguir. Me gusta que me teman aunque sea poco para mi gusto, me fascina el terror, ese gesto en el rostro de saber que no pueden correr o alejarse de mi sanguinariedad. Ese temblor que sueltan como una toxina alucinógena que me encanta provocar. Se sacude, su cabeza está rota, su espalda no la puede mover por los ganchos que tiene sujeta a la piel que con cada movimiento se pueden romper pero es peor para él. Entre más luché, morirá de una mejor manera para mi deleite __ Listo señor - me informan y asiento girando el encendedor una vez antes de sacar la lla

