02

1050 Palabras
La mañana del sábado estaba un fría, se decía que el frío ayudaba a la concentración pero por alguna razón a Keily no.   La chica decidió que estar en su cuarto entre la televisión, el móvil, la computadora y un montón de libros que no tenían nada que ver con su tarea de historia no serían de gran ayuda, qué importaba si había frío, iría al patio de atrás a tratar de avanzar con sus deberes.   Eran las siete dela mañana, nadie en su casa se había levantado aún pero Keily ya se encontraba bastante atrasada como para darse el lujo de seguir durmiendo y si quería hacer algo el domingo debía apurarse a terminar su gran pila de pendientes.   Tomó el primer suéter que vio en el armario y se introdujo en él para luego salir de la habitación, el patio trasero estaba helado, frotó un poco sus manos y luego se acomodó en la pequeña mesa que había afuera.   Comenzó su lectura con tranquilidad, tenía la cabeza en otro lado así que a pesar de estar siguiendo las letras no sabía ni de qué iba todo el texto.   Suspiró y comenzó nuevamente, ahora sí estaba comprendiendo, de hecho le estaba resultando interesante cuando oyó que alguien pronunció su nombre.   Volteó hacia donde la habían llamado, Dafne estaba del otro lado de la cerca que dividía las propiedades, solo se miraba su rostro. —     ¿Me estas acosando o algo así? —cuestionó la ojiverde.   —     No, no soy como tú. Solo te vi estudiando desde mi ventana y quise asegurarme de que fueras tú.   —¿Y quien más iba a ser? —respondió poniendo los ojos en blanco.   —     No lo sé, cualquiera que se levante a esta hora el sábado, incluso creí que ya era medio día cuando te vi despierta.   —     Sí estoy aquí a esta hora es porque mis profesores son unos ingratos que me saturan los fines de semana. Así que shu —dijo haciendo un movimiento con la mano para que Dafne se fuera —, necesito hacer mi tarea.   Keily volvió a su libro fingiendo no ver como Dafne entraba a su patio, tal como Keily, Dafne aún llevaba la pijama puesta.   —     Te ayudo a estudiar —indicó la castaña sentándose justo a la menor.   —     ¿Quién te invitó a pasar?   —     Grosera.   —     Pues yo no ando invadiendo tu patio.   —     Ok me voy —dijo fingiendo estar ofendida.   —     Espera, no quise ser grosera —se arrepintió la ojiverde.   Dafne sonrió y luego volteó hacia Keily poniendo una cara de tristeza.   —     Te perdono, nos vemos después.   —     No, mejor quédate, te invito algo, está algo frío —se ofreció la menor.   —¿De verdad?   —     Sí, luego me ayudas a hacer mi tarea, la verdad no me vendría mal.   Dafne se acomodó nuevamente con Keily aunque está luego se puso de pie para ir a la cocina a preparar un poco de chocolate.   Cuando Keily volvió se encontró a Dafne atenta A sus apuntes y libro.   La menor le entregó una taza con la bebida y ambas sintieron que les cayó de maravilla el líquido caliente.   Las chicas no supieron realmente cuanto tiempo pasó pero sintieron que terminaron con la tarea de historia algo rápido.   —     ¿Eso era todo? —cuestionó Dafne.   —     Sí.   —¿Y con eso no podías?   —     Tengo problemas para concentrarme los sábados.   —     Es porque eres una chamaquita caliente.     —     No empieces a molestarme.   —     No lo hago, solo digo la verdad. Apuesto que estabas pensando en Leah y por eso no podías concentrarte.     La verdad ni se estaba acordando de la amiga de Dafne pero en cuanto la mencionó un ligero rubor se formó en sus mejillas.   —     Claro que no.   —     Pero si vi que te gustó mi amiguita —dijo picando ligeramente el costado de Keily haciéndole un poco de cosquillas.   —     No… bueno sí pero no era por eso que No podía concentrarme.   —     Aja como digas.   —     Por cierto, deberías pasarme su número y ya sabes invitarla a salir y también a mí y luego no llegar tú.   Dafne soltó una carcajada.   —Sueñas mucho pequeña —dijo aún entre risas.   —     ¿Por qué? Yo hablo en serio.   —     No te ofendas, Keily. No te hará caso.   —     ¿Por qué es hetero?   —     No.   —     ¿Es lesbiana? —cuestionó con una chispa de esperanza.   —     Sí, es re-gay. Pero… esa mujer solo anda con chicas super tops alfa.   —     ¿Alfa?   —     Sí, ya sabes… chicas perrisimas y super calientes con uñas cortas y cara de sé coger y rico.   Keily se puso roja cuando Dafne dijo eso, ya debería estar acostumbrada a su vecina pero al parecer siempre tenía algo nuevo con lo que la podía hacer avergonzarse.   —     ¿Ves? —cuestionó la mayor reprimiendo otra carcajada — Con esa actitud no llegas ni a versátil.   —     Claro que no, es solo que tú lo dices raro.   —     Aun así Keily, tienes cara de pasiva ukeable.   —     Eso no es verdad, además el que Tenga la cara no quiere decir que no soy tops.   —     Aun así nadie te cree esa, ni Leah lo hará.   —     ¿Entonces no vas  a hacerme una cita ella?   Dafne suspiró y se lo pensó un poco, luego una sonrisa se posó en sus labios cuando algo alumbró su mente.   —     Sería una pérdida de tiempo, Keily. Así que mejor primero te ayudaré a ser tops para que puedas gustarle —indicó luego de que se le ocurriera esa brillante idea.   La ojiverde se sorprendió al escuchar eso y arrugó el entrecejo ligeramente. —      ¿Por qué crees que vas a ayudarme si tú eres más pasiva que yo? —cuestionó incrédula.   —     Porque sé exactamente que es lo que hace a una buena tops —respondió y mordió su labio inferior.   —     Eso me asusta un poco.   —     No tienes por qué, solo será un cambio, a nadie le viene mal uno de vez en cuando.   —     Te recuerdo que sigo en el armario.   —     Eso no importa, no es como que te vayamos a poner un pene o algo así.   —     ¿Entonces no será un cambio muy radical?   —     Claro que lo será, pero lucirás bien, como una especie de mezcla entre Demi Lovato y lo ardiente de Ruby Rose.   —     Bien pero… ¿Por qué lo harás?   —     Solo quiero ayudar —contestó Dafne encogiéndose de hombros.
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