capitulo 24

1724 Palabras
Capitulo 24 *Jazmín* Después de tantas horas en viaje, por fin llegamos a una casa y nos estacionamos para descansar y estirar las piernas. Me relaje un poco debido a que por fin logré tener paz, tan siquiera unos minutos. Este sentimiento se llama tranquilidad, aún no puedo creer todo lo que había pasado en cuestión de horas atrás. A lo largo de este día tan agotador—bosteza—se me escapa una bocada de aire liberando el cansancio. Sentía algo de sueño a pesar de todo, el tener que correr y que todo mi día haya sido un completo vaivén, mezclado con locuras de por medio. Sin duda, necesitaba un respiro, algo donde poder relajarme. Ya logramos salir de la zona del padre de Andrew, ya nos encontramos a una distancia lo suficientemente segura para poder tomar todo un poco más con calma. Estar juntos y solos es lo mejor pero sobre todo, tener la paz de que ahora nadie nos va a molestar, algo que no tiene precio. Vemos que se acerca una pareja a de ancianos muy adorables, Andrew y yo solo los miramos ya estábamos frente a su casa. Vimos una anciana que se veía tratable, por su aparecía se deducía su amabilidad. Sonriente nos dice—¡Buenos días Jovencitos! —menciona la anciana muy amable. Andrew se acerca—Hola, disculpe que estemos en sus terrenos, soy Andrew y ella es mi novia Jazmín—voltea a verme—nos detuvimos un momento a estirar las piernas, el viaje que hemos hecho ha sido bastante largo. Nos mira de pies a cabeza otro anciano acercándose— No te preocupes, se ven buenas personas, ¿qué le paso a su auto? — pregunta el abuelo. — Tuvimos un accidente en el camino, pero estamos bien, de hecho, ¿Sabe de algún taller mecánico cerca de aquí? A ver si puede Conseguir una puerta, no es muy seguro manejar de esta manera — dije en tono chistoso — me acerqué al auto y saqué una botella de agua para beber. Interviene la dulce señora— Hijos porque no pasan vamos, ¿me aceptaría un vasito de jugo de zumo de naranja?—miro a Andrew y posteriormente el me mira a mí, la señora continuaba hablando—¡A todas estas! ¡No nos hemos presentado!, mi esposo y yo. La señora se pone la mano en el pecho—Yo soy Lucia—señala con la mano al señor que estaba su lado. —Y yo soy Héctor. Entonces hablé—¡Mucho gusto señores!, soy Jazmín, y ¿como se llama este lugar donde estamos? —Se llama el manantial, es un pueblo muy tranquilo mi niña, no hay de que asustarse y nunca hay problemas con los vecinos— dice Lucia y toma la mano de su esposo— pero ¡vamos pasen! No tengan miedo, nos podemos estar parados aquí todo el día. Siento la calidez de su mano— Tiene razón señora Lucia, vamos mi amor, entremos — Andrew me coloca su brazo encima de mis hombros y caminamos hasta entrar. Entramos a una casa muy linda, con estilo de cabaña siendo muy espaciosa, paredes con un piso de madera, estantes con tazas también unos cuántos vinos como de colección todo en buen estado e impecable. Nos dirigimos a la sala, habiendo unos muebles color vino haciendo resaltar el lugar de manera muy elegante. Decidimos sentarnos y el señor Héctor comienza a hablar con nosotros, es un hombre muy conversador y sociable a pesar de su edad. El barbudo se nos acerca—¿Que los trae por aquí chicos? — pregunta él para sacar tema. — Mi novia y yo decidimos salir un tiempo de la ciudad, salir de lo cotidiano y probar cosas nuevas, aventurarnos unos días, lamentablemente algunas cosas no han salido como esperamos, típico de un viaje ¿no?—menciono entres risas. Se acomoda sus lentes—Si ya veo que gracioso, pero es bueno que decidan salir de la rutina, si quieres pueden quedarse con nosotros unos días, tenemos un cabaña pequeña en la parte de atrás, cerca de las siembras de zanahorias. Esta en buen estado, sería un espacio adecuado para ustedes dos. —siendo el muy amable, dispuesto a extendernos una mano. Ya que a simple vista venimos en un carro en mal estado. — ¡Wow! Señor se lo agradecería mucho, así me daría tiempo de que nos arreglen el auto. ¡Muchas gracias!se lo compensare. ¿Puedo ayudarlo en la siembras y en lo que haga aquí en su campo?— dice Andrew entusiasmado. El señor sonríe—¡Que bueno que aceptas!, así nos hacen compañía estos días, no voy a rechazar tu buena voluntad de ayudarme. Soy un viejo, no cuento con tu misma fuerza —todos reímos. Después de tomar el jugo de naranja acordado. Conversamos un rato los cuatro para conocernos un poquito más, nos dirigimos hacía la cabaña que estaba a unos 10 metros de la casa de ellos. De lejos se ve muy linda, bien cuidada. El señor Héctor comienza a señalarnos las hectáreas que le pertenecen al igual que parte de sus siembras, tiene algunos patos en una pequeña laguna que pertenece a sus terrenos. Todo se ve hermoso y verde, seguro llueve con frecuencia. Llegamos a la entrada de la cabaña. Héctor señala extendiendo su mano— Bueno Andrew, como puedes ver tienes en el frente a las siembras de zanahorias, pero no te preocupes que malos olores no habrá. Andrew asiente, mientras ellos hablan me puse a mirar de arriba a abajo al señor. Para poder deducir lo que había en su corazón. Lo que pude sentir era su voluntad en ayudarnos, pude ver la falta que le hacía un ayudante. Pasamos esa tarde mirando los alrededores. Creí que nunca saldría de la cuidad, pues allí era donde estaba siempre, había vivido casi toda mi vida en ella. Hasta que el destino le da la vuelta a la moneda. Hoy en día, ni siquiera supe cómo llegamos aquí. Pero lo importante es que estamos bien, por lo menos por ahora. Hasta que podamos seguir adelante con todo esto, aún no me siento lo suficientemente segura aquí. Algo me hacía sentir terror de que pudieran encontrarnos, de manera que tuvimos que venir desde lejos. Por más que huyamos, no sabemos todos los poderes de sus secuaces. Admiro a mi Andrew, mi hermoso chico. Amo cómo trata de ayudarme a pesar de que quien se involucra en esto, es su propio padre. Una vez que llego la noche, me fui a ver la cabaña que nos habían ofrecido. Mire una gran cama, aunque solamente hubiese una... Otra vez tengo que dormir con él... Tengo nervios, muchos nervios. No se que pueda pasar hoy. Trataré de mantenerme lejos de esos actos, ya que no sé hasta donde podamos llegar. Al sentarme en la cama, escuché la puerta abrirse, mi chico de piel pálida había llegado. Se acerca a mi depositando un beso en mis labios—Bienvenida. Lo tome del cuello acercándolo a mi, dejando otro beso aún mas profundo, lo deseaba. Pero algo dentro de mi aún tenía temor de dar otro paso más allá. Ya no somos los mismos niños de antes, ya no es la misma inocencia de cuando nos conocimos. El es un hombre maduro, y yo también soy una mujer. No éramos unos niños. Ahora somos dos jóvenes que se aman profundamente, de igual manera trataría de contenerme todo lo que pudiese. ¿Pero a que costó? Si todo este tiempo estaré con él, aunque solo será por esta noche. O quizás dos... ¡O sino tres! ¡No! ¡No! Debes de pensar en positivo Jazmín. ¿Que tan difícil puede ser? Andrew toma una toalla antes de irse a duchar, se desnuda en frente de mi dejando perpleja, ¿Desde cuando tanto confianza? Lo único que hice fue intentar mirar hacia otro lado. —¿Nerviosa?—me voltea a ver picarón. Rodee los ojos—Para nada. Se enrolla la toalla en la cintura poniendo sus manos en la misma—Sé cuan nerviosa estás, no me mientas. Bufé ante su comentario—¿Podrías simplemente ducharte y ya?—aun seguida con la mirada hacia otro lado. —Entonces, ¿Por qué no me miras? Detesto esta sensación, pero no me quedaba de otra. —No quiero. Lo mencioné tratando de estar lo más segura posible. Y verme sin ningún nervio, tenía que calmarme. Sabes que lo deseas jazmín. No ayudas conciencia. Se acerca—Si gustas, sabes dónde estoy—besa mi mejilla. Trata de no mirarlo, pero antes de que entrara al baño. Mirar esa espalda descubierta me parecía hermoso, me traía mal ese hombre. Al parecer no será tan fácil como creí. Me puse a mirar por una de las ventanas para distraerme un poco, pero con este ser, era algo como imposible. Como sino lo pudiese hacer... Siento como me lanzo la toalla desde que entra a la habitación—¿Que te pasa?. Se ríe a carcajadas—Me pasa que eres una nerviosa—me percaté que se había puesto un bóxer. Okey... Menos mal. Salvada. —Ya basta—espeto molesta. Me abraza por la espalda besando mi cuello, Oh rayos... Sabe mi debilidad aún. Siento esos brazos desnudos abrazarme por completo, su m*****o rebosaba un poco más arriba de mi trasero. Al tener poca ropa se sentia perfectamente. Esta hombre quiere matarme. Trate de no aparentar mis nervios al estar a solas con él. —Esta bonito el clima—mire por la ventana. El vuelve reírse de mi—Es de noche, ¿De que clima hablas?—vuelve a besar mi cuello. No,no,no. Esta sería una larga noche. Una muyyyyy larga. —Pero aún así sigue siendo bonito el clima—en realidad la luna parecía de color rojo. Con un degradado de otros colores. A pesar de que las nubes la acompañaban, se hacía un contraste bien bonito entre todos. Siento su paquete recostandose a mi—¿Sabes que se vería aún más bonito? Ingenua dije—¿Que cosa? —Tu encima de mí. quizás no sea tan fácil como pensé... Esta noche, sería muy larga.
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