Andrew
Visitar a mi madre no es algo que acostumbre hacer, menos una tradición, pero en estos momentos que me siento sin salida y frustrado por lo saber nada de Jazmín, lo mejor es que vaya a verla y estar unos días con ella, eso me ayudará a despejar la mente, el volver a casa.
Conducir camino a ver a mi madre es extraño, hacia mucho tiempo que no andaba por estas zonas, llegar a estas calles se siente tan diferente y la nostalgia en mi mejor compañía.
Llego y saludó a mi madre con un abrazo y sin dirigirnos ni una palabra, solo miradas agradables cruzan entre nosotros, me dirijo a lo que era mi habitación cuando era niño y cuando entro todo esta intacto, ni un solo póster ha sido quitado y ni un solo juguete ha sido movido.
Me acuesto en la cama y me pongo a pensar en que me hace falta sus caricias y su dulce voz, aquella que me enamoró, no se si dormir o salir a seguir tratando de encontrarla, el estar ella y yo juntos frente al mar, ese recuerdo inolvidable me hace sentir que ella sigue cerca de mi aunque este lejos.
No entiendo porque nací en una familia tan diferente a lo habitual, pero fue lo que me tocó y no negaré la sangre de mi padre solo porque sigue en sus negocios ilegales.
Jazmin se convirtió en mi necesidad, ese complemento que me brinda seguridad, no ha pasado un día en que no vea nuestra foto, pensar en ella es mi pasatiempo...
Llamaré a algunos amigos para salir esta noche, aquí siempre hay fiestas y bueno una salida y ver viejas amistades no hará mal, quizás ir a beber ayude a pasar este trago amargo.
— Hola, Sergio soy yo Andrew, ¿como estas perro? Mira que hay de bueno hoy, estoy de visita en casa de mi madre y una salida no me haría mal.
Sergio fue mi compañero de clases y amigo de travesuras muy inocentes cuando estábamos en el instituto.
— Hola viejo ¡tiempo sin saber de ti! Bueno habrá una fiesta en la calle de la suerte, sabes que la mayoría de las casas en esa zona están abandonadas, haremos una gran party. — respondió sergio con la misma buena vibra de siempre como si no hubieran pasaron años sin que supiera de mi.
— ¿Nos vemos a las 10 de la noche entonces? — le pregunté
— Claro perro a esa hora te veo, comprare mucho alcohol para que te animes y no vayas a estar de aburrido.
Dijo y colgamos la llamada, bueno será una noche diferente hace tiempo que no bebo.
Me pregunto que esta haciendo Jazmin en estos momentos...
El hambre ataca mi cuerpo sin piedad y decido ir a una panadería que esta cerca solo una calle y comprar algo para comer, salgo de mi habitación y me dirijo al auto para sacar algo de dinero y prosigo a la panadería, compro una docena de galletas de chocolate, amo con locura esto.
Termino de comer y me siento en el parque abandonado que está en el frente de la panadería y comienzo a observar como el otoño ha llegado a aquí y los árboles ya se visten de marrón y naranja, sus hojas caen a voluntad poco a poco.
Quizás así deje que muriera el amor que Jazmín sentía por mi, el frío llego y fue cayendo lentamente como hojas y teniendo el color de la decepción en ella. Tal vez debí regresar antes de los 10 años...
Ya es tarde y no hay vuelta atrás para todo lo que hemos vivido, ya solo queda cambiar el presente y buscar un mejor futuro.
Termino de reflexionar y decido volver a casa de mi madre para dormir un poco antes que llegue la hora de salir.
.
.
.
Jazmín
Es lindo estar en la calidad de mi hogar una vez más, aunque ya no vivo aquí mis padres siguen manteniendo todo con la misma armonía de siempre, salgo al jardín y observo que mi padre aún mantiene todo muy hermoso y las flores a su alrededor son más que la última vez que vine, camino por el césped y el día se encuentra muy soleado, no cambiaría este lugar por nada, admirar el paisaje que mi padre ha creado es increíble.
Tiene un gran árbol de mango en el medio de todo y hace que parezca un pequeño campo en casa, el hecho de estar aquí me hace tener paz.
Tomo mi celular y llamo a una de mis amigas de cuando estaba en instituto para saber de ella y ver si podemos salir más tarde.
— Hola Jessi soy Jazmín, ¿como has estado? Hace mucho tiempo no nos vemos y estoy de visita en casa de mis padres, quería saber si nos podías ver o si puedes llegar aquí a la casa y charlamos en el jardín.
— ¡Jazmín! Niña tu si desapareces feo, tengo tiempo que no se absolutamente nada de ti, ni por r************* , ¿que es de tu vida? ¿Cuantos hijos tienes ya?. — dice Jessi sorprendida por que la he llamado.
— Muy graciosa, y ¿tu cuantos gatos tienes ya? — dije sarcásticamente
— Claro yo tengo gatos y tu ni te has casado, tu eres la señora de los peces, te parece si nos vemos a las 4 de la tarde y así hablamos bastante, quiero saber todo de ti. — dice ella con alegría
— Ok me parece excelente, nos vemos a esa hora entonces, no llegues borracha aquí por favor, se que de jóvenes hacías muchas locuras pero me imagino que desde que estás casada ese hombre te ha hecho estar por el camino correcto.
— Ningún macho me domina así sea mi esposo, pero lo amo y eso no lo cambiará nadie, si si me he acomodado un poco. — dice ella entre risas.
— Bueno amiga en un rato hablamos — dije riendo.
Se hace la hora en que mi amiga va a llegar y decido colocar 2 sillas bajo el árbol de mango para que estemos junto a la sombra, de esta manera hablaremos tranquilas, sobre todo con privacidad porque mis padres estarán dentro de la casa.
Tenemos muchas historias en realidad y poco tiempo...
Solo espero que desahogarme con alguien que me conoce desde niña, sea bueno para seguir avanzando igual fuerte.
O quizás no tan fuerte como creo...