Jazmín
Mis emociones se habían descontrolado y se sentían muy dispersas...
Esa noche al llegar a mi apartamento ya no se sentía igual, mi cabeza, mis ideas ya no eran las mismas. Todo lo que había pasado era algo que nunca creí que sucedería.
-¡Como es posible!
Grité, mientras tiraba una almohada de mi cama hacia el suelo.
Ese hombre fue mi vida y aquí está como si nada, como si no hubieran pasado años, como si solo hubiera sido una semana sin vernos.
Me dirigí a ducharme después de haber alimentado a mis peces, esa agua tibia se sentía como paz que envolvía mi alma.
Luego de ponerme mi pijama decido mirar un rato por la ventana y observar lo hermoso que es este mundo, y a lo lejos alcanzo a ver personas de la legión de tierra arreglando las calles, ellos controlan todo elemento que contenga tierra o minerales de la misma.
Cuando nací me pregunté por muchos años porque había nacido en un mundo tan particular.
que pasaría si nadie tuviera ningún poder.
En esta sociedad con tantas diferencias, se han vuelto crueles, seres fríos de sentimientos y de ambiciones completamente alejadas de la humildad.
Ningún poder o habilidad es tomado como menos en esta sociedad, de hecho cada quien tiene un campo de trabajo asignado que realiza con orgullo.
Yo pude haber escogido variedad de empleos distintos que me llevarían al éxito.
Pero, ¿Acaso tendría sentido seguir escogiendo cosas que no me hagan feliz?
Después de observar el exterior de mi apartamento por medio de la ventana, me dirijo a mi cama con la esperanza de esta vez no soñar con ese tonto que se cree el dueño de mi vida.
Abrazo mi almohada con intesidad y al solo contar unos minutos ya estaba en un sueño profundo, olvidando que mañana tendría una cita muy inusual.
Despierto por el sonido bastante elevado de mi celular, el cual tomo en mi mano con brusquedad, sin pensarlo, solo apague la alarma.
Me quedo en mi cama mirando hacia mi techo viendo con atención pensando si valdrá la pena levantarme este día, si valdrá la pena salir...
Bueno, dormir no es opción muy importante para mi, me espera un día bastante diferente.
- Ya va, ¡Hoy aparto su cita!
Dije mientras trataba de levantarme de la cama, tropezando con mi sábanas que habían caído en el suelo.
Me fui corriendo a tomar un baño rápido para escoger que ropa me pondré hoy.
- ¿Que me pondré?
Decía mientras mirada mi clóset y toda mi ropa, sentía que ya todo lo había usado como 20 veces para ir al trabajo.
- ¿Será que compro un vestido? Que idea ridícula.
Después de golpear mi cabeza al decir esas palabras, comencé a buscar con mucha ansiedad un atuendo adecuado pero que no se viera como si lo esperaba solo a el.
Aunque si, solo esperaba verlo a el.
Conseguí una hermosa blusa color vino ajustada al cuerpo con mangas largas y una falda negra con un corte en un costado de ella, al ponerme ese vestuario y verme al espejo
- Ahora si me sorprendí Jazmin
Me decía a mi misma con asombro, me quedaba muy lindo, y me sentía poderosa, elegante incluso capaz de leer la más mínima intensión de un corazón cerrado.
Me dirijo al área de mis zapatos y escogo unos negros de plataforma con un borde brillante en el tacón.
Nunca en tanto tiempo había cuidadosa al escoger mi ropa y menos para ir al trabajo.
Con mucho entusiasmo después de haber desayunado unos ricos waffles, salgo de mi apartamento pensando que será un gran día, tratando en mi mente de sentirme segura de mi misma para no caer en los ojos de ese hombre.
Al subirme a mi auto decido por ver la hora.
- Son las 8 de la mañana si tengo tiempo de llegar a buena hora
Dije confiada ya que nunca hay pacientes a esa hora para una consulta y menos en psicología.
Después de 20 minutos logré llegar a mi consultorio.
- Buenos Días, ¿como amaneces hoy Fiorella?
- Buenos Días Sra. Jazmín me encuentro bien
Responde haciendo un gesto de amable y sorprendida a ver mi vestimenta
- Hoy está muy hermosa, pero sobre todo veo en su rostro felicidad, ¿será que ahora en vez de leer los corazones de otros hoy le leyeron el suyo?
Pregunto con un sonrisita muy pícara.
- Deja de decir tonterías
Le dije entre risas
- ¿Cuantas personas tenemos hoy en la agenda?
Pregunte con la esperanza de que dijera que Andrew era el primero
- Bueno tenemos 7 pacientes para la agenda de hoy 3 en la mañana y 4 después de medio día.
Mientras veíamos la agenda y la firma de las personas, noté que Andrew estaba para las 11 de la mañana.
- Ok muchas Gracias Fiorella
Dije y me dirijo a mi consultorio a esperar.
Mis nervios aumentaban a medida que se acercaba la hora.
Senti las horas de las mañana largas y a la vez la intriga en mi aumentaba, cuando por fin veo la hora.
- Ya son 11 de las mañana
Dije y me miró al espejo para retocarme el maquillaje.
Me siento a esperar, pero durante este tiempo que llevo esperando no llega, se hace medio día y no apareció.
- ¿será que solo jugó con mis sentimientos?
Dije Pensando y la vez comenzando a molestar.
- De seguro, solo lo hizo para que lo esperara en vano y desapareció otra vez por 10 años más.
dije mientras me servía una taza de café para ya no pensar más en el.
Me dirijo al almorzar rápidamente a un restaurante que queda muy cerca de mi lugar de trabajo, es cálido y familiar y sobre todo atienden rápido a sus clientes.
Entro al restaurante y pido un almuerzo para llevar, no quería estar en ninguna parte más que mi oficina, era mi espacio de paz y donde no pensaría en nadie más, solo en mi.
Me entregaron mi pedido y me dirijo de nuevo a mi consultorio.
- Fiorella tomare una hora para almorzar en mi oficina por favor que nadie me moleste, si te llaman no estoy disponible. ¿Entendido?
Dije mientras me dirijo a la oficina.
- Si señorita.
Dice Fiorella con una mirada fija en mi hasta que entre a mi oficina y sentí lo que pensaba, como preguntándose porque después de verme con tan buen humor, de repente me vio como siempre, sería y Fría.
Al entrar a mi oficina me senté y no pude probar la comida, así que la tiró al basurero que está en la esquina de la mesa.
Me puse a pensar tantas cosas, y luego decido escuchar música hasta que se acabe mi hora de almorzar.
Llego la noche luego de todas las consultas, son las 8p.m. hora de cerrar todo.
- Señorita Jazmín ya es momento de que cerremos todo mi novio vendrá a buscarme.
Dice cansada.
- Esperemos un momento más por favor, solo un momento más.
Dije con los ojos ya cristalinos por las lágrimas pero manteniendo mi compostura seria.
- Buenas Noches, disculpe la tardanza se me presentó un gran problema hoy, espero puedan atenderme.
Era Andrew, dice suspirando como si hubiera corrido 10 kilómetros.
- ¡Llegaste!
Dije mientras lo hacía pasar a la sala de espera.
Los nervios de apoderaron de mi corazón, me comenzaron a temblar las manos de solo pensar que estaría a solas con el en el consultorio.
- Bueno Andrew sigue por aquí.
Le dije señalando hacia la puerta del consultorio
- Gracias.
Dice Andrew y me mira con un rostro de picardía
Una vez cierro la puerta, dirijo a sentarme.
- Entonces en que te puedo ayudar, ¿Te has sentido bien?.
Dije con seriedad sosteniendo una hoja para anotar.
- Bueno, no vine a jugar Jazmín, quiero todo contigo, mi vida contigo, se que pase 10 años perdido pero no hubo ni un día que no pensara en ti, eres mi tesoro más valioso, aquello que celo con locura, mataría por ti.
Dijo sin nudos en la garganta, con firmeza y seguridad en su voz.
- ¿porque viniste? Dije algo asustada
- Vine a dar todo por ti, vámonos por favor, ven conmigo, vamos a cumplir nuestros sueños más locos, los que siempre hablamos de jóvenes. Yo te fallé, lo reconozco.
Dijo insistiendo en que yo aceptara.
- Pero... Eres un descarado, después de tanto tiempo pretendes que acepte tus protestas como si nada.
Con molestia en mi tono de voz y a la vez lágrimas en mis ojos que no podía disimular.
- Jazmín perdóname pero no me sentía listo para madurar tan rápido, estoy aquí mírame, soy real tocame.
Dijo insistiendo con sus palabras y me hacía dudar si estaba o no alejando la oportunidad de mi vida.
- Sabes que Andrew, está bien
Dije dudando
- ¿Si aceptaras irte conmigo?
Responde con cara de entusiasmo y emocionado se para del mueble y busca rápidamente abrazarme.
- Un momento, las cosas no serán tan fáciles. Debemos tener reglas.
- ¿cuáles reglas? Bueno comienza. Responde algo confundido
- Primero, no acepto que me abandones en algún sitio sola, segundo te daré una sola oportunidad, si me traicionas, lo mejor es olvidarme para siempre de ti.
Menciono todo y me levanto del asiento.
- ¡Gracias! Vamos ya para tu apartamento a que empaques tus cosas.
Dice el mientras recoge mi cartera y me la da en la mano
- ¡Que! ¿Tan rápido?
Dije sorprendida por su reacción.
- ¡Si!, que vamos a esperar, el tiempo corre vamos a tu auto.
En eso fuimos directo a la salida, cerrando la puerta de un portazo, aquella cita se había convertido en una de las decisiones más alocadas que había cometido en toda mi vida.
Pero solamente quería ser feliz. Todo aquello que vivimos en un pasado se había eliminado por unos segundos de mi mente. Aunque por dentro tenía el miedo de que volviera a ocurrir lo mismo. No quiero volver a sufrir de esa manera.
Me atormentaba el hecho de volver a salir herida, pero como dicen por ahí, una aventura es más divertida si huele a peligro.
Como nos suele gustar lo complicado, aquello que aunque sea un no rotundo, volvemos a intentarlo una y otra vez.
Aquí estoy otra vez, después de tantos años, volviendo a caer en lo mismo. Sin importarme nada, viviendo estás emociones que me pedían a gritos irme con él. No sé cuándo ni dónde iremos, pero por el simple hecho de estar con él me hacía sentir segura y que estaría a salvo.
Llego a mi departamento entrando de golpe. Dejo a Andrew atrás, el cual queda admirando a mis peces. La verdad son muy bonitos. Busco una maleta con el suficiente espacio para guardar un poco de ropa.
Mi idea no era irme, pero tampoco sabía si iba a regresar...
Entonces empaque lo más necesario, teniendo en cuenta todas las probabilidades de lo que pudiera pasar. Ignorando todas las de riesgo, dándolas por alto.
Vivir esas sensaciones de adrenalina pura en mi ser, llegando a contagiar cada espacio de mi anatomía, brindándome vida. Una vez todo listo, salimos por la puerta.
Volteo mi cabeza por unos breves segundos mirando todo lo que estaba dejando atrás...
Yéndome agarrada de la mano con el amor de tantos años que tuve en mi vida. Entonces Andrew sosteniendo mi mano,—Vamos a recorrer el mundo.
A lo que mirándolo perdidamente en sus hermosos ojos—Contigo voy hasta el fin del mundo si es necesario.
Eso solamente nos dio las fuerzas que necesitábamos para salir de ese lugar.
Para terminar perdiendonos en cualquier lado del mundo. No me importa, porque era con el, la persona con la cual me estaba perdiendo y si me lo preguntarán. Me perdería en esta y otra vida si es necesario.
Con tal de estar viviendo aquellos momentos genuinos a su lado. Es increíble cómo alguien te hace perder la cabeza incluso el uso de razón. Deje mi trabajo botado, mi casa, la vida que estaba teniendo y abandoné mi rutina diaria.
Esto se llama... ¿Amor?
Y si esto no es amor, entonces no se que lo sea.