Mientras los vecinos se dispersan poco a poco, aún con la emoción del momento en el rostro, Kyjers y Kennet se quedan un rato más en la escuela, revisando que no queden más hombres de Kyleen ni policías por los alrededores. Kyjers toma el radio y se comunica con Alanna. —Todo está bajo control aquí —dice, con la voz aún tensa pero aliviada—. Los hombres y los policías se han ido, pero no sabemos a dónde van. Tenemos que estar atentos, porque seguro que no se van a quedar quietos. —Entendido —responde Alanna—. He estado siguiendo sus movimientos por las cámaras de seguridad de la zona. Los coches de los hombres de Kyleen se han dirigido hacia el norte, hacia el barrio de El Guabal. Y los coches de policía... han ido en la misma dirección, pero un poco más atrás. Parece que se van a reunir
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