10.Salida de chicas

1378 Palabras
Narra Alexandra: Llegó el gran día de mi salida con Emma, no piensen que no quiero, la verdad es que si me entusiasma la idea. Siento que me hace falta tener un día donde solo soy una chica de 23 años y no como soy en realidad. Mi celular suena con un mensaje y no tengo que mirarlo para saber de quien es, Emma tiene mucha vitalidad y me encanta eso, ya que siento que me contagia su energía. Me levanto rápidamente y le aviso que estoy lista. Lastimosamente no todo es perfecto, Emma me contesta que Mateo será el encargado de llevarnos al mall, suspiro y me resigno, ya que. Carmen como siempre ya esta en pie y me recibe con una sonrisa, aunque se molesta porque no voy a desayunar, le explico que comeremos en el mall, eso la relaja y al salir me grita que me divierta como una joven de mi edad. Aun recuerdo cuando tenia 16 años y salía con Lara a comprar ropa y perfumes, cuando no tenia preocupaciones. Mi mejor amiga nunca ha sido de la misma situación que yo, aunque sus padres viven tranquilamente con el dinero que gana su padre, ella siempre quiso mas por eso siempre que iba a comprar algo para mí, le compraba algo a ella. Fue como la hermana que nunca tuve. Hasta mi madre la quiere mucho, dice que la considera una hija, incluso, mas que a mí. Quito de mi mente esos recuerdos, para no ponerme triste. Una bocina llama mi atención, me dirijo al auto sonriendo por el día que nos espera a Emma y a mí. Desde que me casé, a mis 18 años, mi vida ha girado alrededor de Caleb, por lo que se acabaron las salidas de chicas, las tardes hablando con Lara, si bien con ella nunca perdí la amistad, era porque ella iba a verme a su casa. No es que me tuviera encerrada mi esposo, era que yo siempre quería estar cuando el volviera del trabajo para atenderlo, ya que, según yo, ambos estábamos enamorados el uno del otro. Volviendo al presente, dejando de lado mis pensamientos sobre mi vida pasada, saludo a Emma que esta sentada adelante, al igual que saludo, solo que, con menos efusividad, al chofer, Mateo. —Cuídense y nada de aceptar regalos o cosas de extraños, ante cualquier cosa me llaman y vendré por las dos. Cuando quieran pueden irse a casa, tengo dos reuniones de trabajo durante la mañana, en la tarde unos amigos…—comienza a darnos explicaciones, pero Emma lo detiene poniendo un dedo en su boca —No tienes que darnos explicaciones, nosotras vemos cuando nos vamos a casa, me dijiste que no estarías y que Alex puede quedarse a dormir conmigo, por lo tanto, es lo único que necesito saber y no te llamaremos, sabemos cuidarnos solas. Nos vemos. Besa su mejilla y me mira para bajarnos del vehículo. Sonrío por la emoción de ella que me contagia —La cuidaré bien, adiós. Sin esperar respuesta bajo del auto y voy con Emma al mall. Miro todo con admiración, me gusta como es y además es la primera vez que vengo del tiempo que tengo viviendo aquí. Vamos de tienda en tienda, compramos un café para llevar, ya que ambas estamos ansiosas por comprarnos ropa. Necesito ampliar mi closet, con el dinero que me traje de España, mas el que he ganado en la peluquería tengo para comprar mucho, ya que casi no gasto dinero en algo que no sea alimentación y renta. Emma se prueba ropa y todo le queda bien, tiene un cuerpo privilegiado que muchas quisiéramos, mientras yo no tengo esa suerte, generalmente, uso vestidos, por le hecho de que siento mis piernas demasiado grandes, además, de mis caderas y trasero. Puede que por eso Caleb, buscara una chica mas guapa que yo. Emma insiste en que me pruebe algo que ella escogió, el solo ver los jeans me hace negar, pero insiste tanto que para darle el gusto me los pruebo. Al tener la prenda puesta mi observo en el espejo del probador y mis ojos se humedecen, jamás he usado jeans por el hecho de que Lara y Caleb, me decían que no me favorecían, pero ahora que tengo estos puestos me hacen sentir linda, son jeans flare, que no había tenido la ocasión de conocerlos. —Déjame verte, estoy segura que te verás hermosa, ya quisiera tener tusa caderas —escucho a una ansiosa Emma, vuelvo a mirarme en el espejo y sonriendo abro la puerta del probador para que mi amiga me vea —. Ya sabía que te querían hermosos, ahora espera aquí, iré por un top que le haga juego, no te muevas. Antes de que pueda responder se va corriendo a buscar algo, miro mi retaguardia en el espejo convenciéndome de que me quedan bien los pantalones cuando Emma vuelve a mi campo de visión con una polera que pareciera cortada a la mitad, si bien sé que hay ropa así no soy capaz de usarla. —Nada de reclamos, póntela y muéstrame, eso de que no te quedará bien es mentira, solo mírate con esos jeans, estoy segura que varios hombres estarán locos cuando te vean. No sé por qué te vistes como evangélica por dios que eres joven y hermosa. Anda ve y muéstrame. Me empuja nuevamente y cierra la puerta, reflexiono las palabras de Emma, ¿Por qué me dijo eso de evangélica? Pensando en eso uso el top que me trajo y mi vientre, no plano como modelo, pero sin grasa excesiva se ven bastante bien. Abro la puerta antes de sentir vergüenza, es primera vez que muestro mi vientre por nada, jamás me he vestido así, siempre lo he hecho como la esposa de un ceo de una empresa. —(silbido) te vez sexy y hermosa, no te cambies, pagaremos la ropa y quemaremos la que traías, de ahora en adelante te vestirás como una chica de 23 años soltera y hermosa. Vamos a buscar mas ropa para los otros días. Toma mi mano y entre risas escoge muchas cosas, algunas que me cuesta asimilar, como ropa interior, aunque siento que tiene razón, soy joven y prontamente soltera, no tiene nada de malo vestirme como alguien de mi edad. Emma se compra ropa igual que yo y ante la insistencia de ella tomamos camino a la peluquería donde trabajamos, solo que esta vez seremos clientas. Nos atienden entre risas, mi jefa me dice que deje todo en sus manos, asiento ya que confío en ella, la dejo hacer y al terminar nuestro estomago suena por comida. —Mi guasta es capaz de rugir mas fuerte que un león —dice riendo Emma, la miro esperando aclaración —, guata es igual a estómago. Comprendo, recuerdo haberla oído antes. —Ambas están listas, mínimo que salgan esta noche a bailar, con lo encanchá que están no pierdan la oportunidad. Sigo perdida con la palabra que dijo, Emma en el oído me dice que es hermosas y guapas. Sin duda me falta mucho para entender bien los chilenismos, pero de a poco voy aprendiendo. Emma me insinúa la idea de ir a bailar, le digo que no estoy segura, primero, porque no conozco ningún lugar y creo que ella tampoco, segundo porque el dinero no es eterno y no se4 cuanto cuestan esas cosas, por lo que poniendo los pies en la tierra le digo —Creo que eso lo podríamos dejar para otra ocasión, he gastado mucho y tenemos que investigar sobre lugares que sean para bailar y divertirse. —Tienes razón, no conocemos nada de aquí, tu por ser de otro lugar y yo por estar encerrada en una burbuja. Eso no quita que no podamos bailar y tomar cervezas estando en mi casa, recuerda que mi hermano no llegará, seguramente se irá con alguna chica a su casa, siempre es cuidadoso con eso y no me deja verle ninguna de sus conquistas, como si tuviera 5 años y me fuera a dañar psicológicamente —dice poniendo los ojos en blanco por lo ilógico que encuentra eso. —Solo te cuida, vamos por esas cervezas y a bailar en tu casa.
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