Cuando desperté después de la cirugía, Solís estaba a mi lado en la habitación de la clínica. Al no ver a Stefan me llené de miedo, ya que vagamente recordaba haber escuchado su voz cuando una mujer me ayudó a levantarme esa noche que no debí caminar sola por la ciudad. Ella notó mi angustia y me tranquilizó al contarme lo que Ravi y Sara hicieron para cubrir el ataque como un accidente automovilístico, logrando que me trasladen a una clínica. Stefan dormía en la habitación de al lado. Ravi había recitado un hechizo para que descanse y se recupere por completo de los efectos de las heridas que tuvieron que hacerle con una navaja de plata. – Además, son las 4 am, ya es muy tarde para que te visiten –la voz llena de ternura de Solís me hizo entender que había estado muy preocupada por mí po

