Capítulo 4

1542 Palabras
Ryan hablaba en serio. Tenía su espacio, incluso demasiado para su gusto, el hombre no se acercaba a él ni aunque le obligasen. Le podía notar mirarle de reojo pero nunca se acercaba demasiado para poder mantener una conversación, se notaba que le estaba evitando, lo que no entendía era porqué. Ya hacía dos semanas que se había mudado con Ryan y había descubierto que tenía demasiadas comodidades a las que no sabría decir que no cuando lo dejara marchar. Se había dado cuenta de que éste era el rancho con el que soñaba tener de pequeño: Una gran casa con comodidades dónde criar una familia. Tenía servicio, hidromasaje, sala de videojuegos, sala de cine y camas demasiado cómodas. Y estaba Ryan. Ese era el gran problema. Ander se pasaba el día recordándose a sí mismo que Ryan hacía todo ésto por el interés de las tierras y no porque quisiera nada con él. Le evitaba constantemente, no cenaba con él y se iba directo al despacho sin saludar en cuanto llegaba, para no irse a la cama hasta que Ander gritaba las buenas noches por el pasillo y cerraba la puerta. Trataba de hablar con él pero parecía que Ryan siempre tenía una excusa preparada para la ocasión lo que no le daba oportunidad de averiguar qué estaba pasando. Al final, había decidido que no pensaba quedarse sólo en esa casa sin hacer nada, así que durante la mañana se encargaba de la parcela de tierra alrededor de su casa y por la tarde se hacía cargo del papeleo hasta que escuchaba la puerta anunciando el regreso de Ryan antes de que desapareciera a través del pasillo. Se estaba planteando volver a casa de su hermano aunque eso rompería el acuerdo que tenían, y Ander era un hombre de palabra. Una semana después, ya no podía aguantar la tensión que había en ésa casa, Ryan ni lo miraba, el servicio cuchicheaban, y su tierra estaba mayormente desatendida, así que llamó a su hermano y le comentó cómo se sentía aunque él no entendió el comportamiento de Ryan. - ¿Estás seguro de que te ignora? A lo mejor es que con el cansancio puede ser un poco más arisco. A mí me pasa, sólo hay que saber entenderlo.- Su voz parecía cansada y me hacía sentir culpable tener que volver a decirle que debía cargar conmigo.- ¿Por qué no pruebas a hablar con él?- - Es imposible, llevo una semana intentándolo pero me evita y sale corriendo. Ésto ha sido muy mala idea… Creo que lo mejor es venderle las malditas tierras y volverme a Philadelphia sin mirar atrás. Aún tengo mi trabajo, puedo seguir cómo hasta ahora y no tendría problema.- respondió Ander mientras miraba por la ventana cómo Ryan bajaba de la camioneta.- Todo ésto ha sido una mala idea, en serio. - - Sabes que te apoyo en lo que decidas, pero… Creo que te estás precipitando. Ander…- la voz de su hermano le parecía más lejana mientras veía a Ryan acercarse a él a la vez que se limpiaba la frente con la camiseta.- Hazme caso y habla con él antes de hacer nada.- Cortó la llamada a la vez que Ryan entraba por la puerta, antes de irse dirección a la cocina a dejar unas bolsas y a hablar con la cocinera, Ander vio eso como una señal de que hoy tampoco sería bienvenido durante la cena así que comenzó a subir a la habitación a esperar que Ryan terminara para poder bajar y pedirle a Sonya, la doncella, que le guardase algo de cena para después. Escuchó a Ryan gruñir de fondo y suspiró antes de volverse y mirarle fijamente con una ceja alzada, esperando algún tipo de explicación por su comportamiento pero lo único que obtuvo fue una mirada que no supo cómo interpretar, si de asco o de odio, y la sensación de que allí estaba causando más problemas que alegrías. Eso confirmaba lo que pensaba de que Ryan se había visto obligado a traerle aquí con el trato de sus tierras. Sin embargo, por una vez, haría caso a su hermano y hablaría las cosas antes de sacar conclusiones precipitadas. - Ryan… Dime una cosa… Queda bastante claro que quieres mis tierras pero ¿Por qué me traes aquí y me ofreces un trato beneficioso? Claramente no me quieres ni ver, lo que me hace preguntarme si eres tan idiota para pensar que necesito desesperadamente un trato que me haga quedarme aquí o demasiado tímido para pedirme el papeleo referente a mis tierras y dejarme volver a Philadelphia…. O demasiado listo para ponerme en una situación comprometedora y que, intimidando, te venda las tierras a un precio más bajo.- obviamente, lo último lo dije con un tono de broma que no estaba seguro de que Ryan hubiese captado, pero antes de que tuviera oportunidad de explicarlo, él habló. - Te prometí que tendrías tu espacio y que yo no te molestaría. Y pensaba que pasar tiempo conmigo y compartir espacio te molestaba, así que trataba de encontrarme contigo lo menos posible… Desde luego no pienso que estés desesperado ni mucho menos voy a intimidarte. El simple hecho de que me creas capaz de algo así me duele como el infierno. Jamás te haría daño… - su voz sonó como rota, pero eso no podía ser, después de todo Ryan no sentía nada por él.- Pero, desde luego, que pienses que te utilizo a mi beneficio me hace replantearme algunas cosas que pensaba sobre tí. Y parece que sí has cambiado, bastante. No me extraña que ese tal Will se haya largado sin mirar atrás, mucho tiempo se ha quedado, no merece la pena tanto tiempo y amor gastado en tí.- Recibí aquel comentario cómo un certero derechazo en la mandíbula y me aturdió cómo si realmente mi cuerpo lo hubiera recibido. Por mi mente pasaron los momentos en los que Will me decía que no era suficiente para nadie y mucho menos para él, que se merecía algo mejor, mientras recogía sus cosas y, cuando, dos meses después apareció una invitación de boda por debajo de la puerta del enlace matrimonial de Will y Sergio, mi mejor amigo, y con quien sospechaba que estaba teniendo una aventura desde hacía varios años. Tal vez no podía soportarlo todo junto, a pesar de que en aquel momento me dije que no importaba y que estaría bien, pero que me reafirmen que soy el tipo al que nadie elige, la última aceituna del plato que todos son demasiado educados para coger, era demasiado hasta para mí. Así que levanté la cabeza, con mi mirada claramente herida, y me enderecé notando como Ryan se impactaba y boqueaba mientras se daba cuenta de hasta dónde habían dolido sus palabras, pero antes de que pudiera decir nada para disculparse, me alejé de su intento de abrazo reconfortante y le miré fijamente. Abrió la boca para decir algo, pero yo no quería escuchar nada más. - Imprime ese documento de la venta de las tierras y lo tendrás firmado antes de que termine de salir de la impresora. Cuánto antes lo hagas, antes recojo mis cosas y vuelvo a Philadephia, a mi trabajo y a mi apartamento. De dónde, claramente, no debería haber salido.- volví a dejar la silla en su sitio tras coger mi chaqueta y le miré con dolor.- Y, no te preocupes, me voy a dormir al motel del pueblo de abajo, así no tienes que privarte de tu espacio porque esté yo.- - Ander… Perdona, no quería decir… Yo, en realidad, me refería..- Ryan intentó explicarme algo mientras me cogía del brazo para que no me fuera. Claramente trataba de explicarme algo que a mí, ya no me interesaba.- Ander, lo siento, no quería herirte… Cuando me enfado no mido mis palabras, y lo último que quería… Por favor Ander, no te vayas… Quédate, aunque sea a dormir… No son horas para que vayas vagando sin rumbo, ni siquiera conoces el pueblo y es de noche para coger la camioneta… Por favor, sé razonable.- Me quedé pensando un rato mientras barajaba mis opciones, y no se me ocurría nada mejor ahora mismo que quedarme a dormir y buscar el primer avión de mañana hacia Philadelphia. Podría tratar los asuntos desde mi despacho por la mañana. Y Ryan tenía razón, no eran horas de irse por ahí sin saber a dónde ir. - Está bien. Me quedaré a dormir. Mañana por la mañana me iré, buscaré el primer avión que salga mañana a primera hora. Lo siento, Ryan, siento haberte causado tantos problemas.- susurré lo último mientras pensaba en que quizás Will tenía razón y estaba irremediablemente roto. - Ander… Yo.. -comenzó a decir Ryan pero se interrumpió sin decir nada. - Buenas noches Ryan, gracias por todo.- susurré lo último y subí corriendo a la habitación cerrando la puerta de golpe antes de permitir que mis lágrimas salieran. Empecé a recoger lo poco que me había traído de mi casa y buscaba por internet el vuelo más rápido. Ésto había sido, claramente, una mala idea, Ryan estaba fuera de mi alcance y yo… Estaba muy lejos de entrar en el voluntario alcance de alguien.
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