40 A Slim le costó tres llamadas descubrir que se había rechazado la solicitud de Amos Birch para ingresar en el Gremio Británico de Relojeros solo tres meses antes de su desaparición. Un veterano administrativo parecía casi orgulloso de decirle que Amos había rechazado las normas de la sociedad para ser m*****o, normas que regían la fabricación de relojes y que su presencia prevista en una prestigiosa feria de relojeros se había cancelado. Desde su posición estratégica sobre una colina con vistas a Bodmin Moor, Slim empezó a llamar a relojeros en la Selva Negra. Algunos no hablaban inglés y otros conocían a Amos Birch por su reputación, pero no personalmente. El teléfono de Slim estaba casi sin batería cuando recordó el número que le había dado Kay. Una voz áspera contestó en alemán. S

