Capítulo 38

1052 Palabras

38 En el café vacío de un supermercado abierto 24 horas en la A30 cerca de Bodmin, bebieron dos cafés negros con algo de alcohol sin preocuparse ya por mantenerse sobrios, solo para mantenerse despiertos hasta que se contara todo. —Creo que pretendía volver —dijo Slim, consciente de que su voz patinaba—. Lo ha entendido mal. Está claro lo que quería decir en la nota. —¿Entonces por qué no la terminó? —Hay tres cosas que podrían haber pasado —dijo Slim—. Una: cambió de opinión. Dos: decidió no escribir la nota, porque decidió dar el mensaje en persona, algo que no hizo, lo que lo descarta. Y tres: hubo algo que lo distrajo antes de terminarla. —¿Michael? Slim se encogió de hombros. —Es posible, pero usted misma me dijo que no podía imaginárselo como un asesino. Y después de conocerlo

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