14 Slim no durmió bien, dando vueltas en la cama, con imágenes de cuchillos apareciendo en la oscuridad que le despertaban en la madrugada. Después de desear los buenos días a Mrs. Greyson, subió por la carretera hasta el final del pueblo y luego por una calle sinuosa hasta lo alto de una colina con vistas sobre Penleven. Allí pudo conseguir una débil señal telefónica. Después de un par de minutos, su teléfono zumbó, actualizándose con una llamada perdida de Kay. Slim lo llamó. —Kay. ¿Qué me querías contar? —No te voy a preguntar en que lío te has metido esta vez, Slim. —¿Había un mensaje en el papel? —Sí. —Kay se aclaró la garganta—. «Charlotte, tu tiempo es eterno. Te esperaré, siempre». Hay además una segunda línea, pero está casi ilegible. De hecho, no estoy seguro de si hay alg

