18 —Estoy bastante seguro de que no tuve nada que ver con eso —dijo Michael, apoyándose en una pala, con sus brazos desnudos cubiertos de sudor a pesar del frío de febrero—. Aunque se me pasó por la cabeza la otra noche. —Me encontré con un bloque de cemento —dijo Slim—. No le gustó verme. —A mí tampoco me gusta verlo. ¿Qué quiere? Slim miró a través del campo hacia la protuberancia de Rough Tor allá a lo lejos. —Esto va a sonar a bastante indiscreto, pero quiero preguntarle por Amos Birch. —¿Bastante indiscreto? ¿Quién se cree que es? —Soy un investigador privado y estoy investigando la desaparición de Mr. Birch. —Tan pronto como pronunció esas palabras, Slim sintió una ola de vergüenza por su intento de sonar firme. Michael, claramente sin caer en la trampa, sacudió la cabeza. —¿

