Los hermosos días en el hotel se marcharon, ahora era hora de regresar a casa y seguir con lo que qué allá ya habían iniciado, un matrimonio real, uno donde lo que más sobraría era el amor. De parte de Sandro ya había ese sentimiento, no le tomó mucho para comenzar a sentir que Ellie le atraída, terminando, de cierto modo, enamorado de ella, sin tener mucho que hacer. Ellie estaba realmente ilusionada con Sandro, lo quería, le gustaba, le atraía, y estaba dispuesta a amarlo, quería amarlo, deseaba hacerlo, y teniendo que pasar su vida junto a él, ¿por qué no hacerlo? —Fue hermoso estos días —le dijo Ellie, con su rostro sonriente, mientras llevaba su mano entrelazada por la de Sandro y recordaba la mañana agitaba que habían tenido ellos dos, antes de marcharse del hotel. —Sí, espero p

