... Han vuelto, han vuelto, han vuelto ... Raven corrió al hospital lo más rápido que pudo, sus sandalias tamborileando a un ritmo frenético en el pavimento. Estaba cantando en voz baja, sintiendo que podría explotar por la ansiedad y la necesidad de verlos con sus propios ojos. —Raven— una Lucia de aspecto grave la saludó en la entrada- me alegro de que estés aquí Era Ares quien yacía en la mesa de operaciones, tan pálido que parecía casi translúcido, su cabello mojado por el sudor, su respiración entrecortada y laboriosa. El corazón de Raven se contrajo dolorosamente al verlo. Siempre había sentido compasión por él, y no lo que ella pensaba que era amor, una emoción desbordante que casi la ahogaba mientras luchaba por ser reconocida por el objeto de su adoración. —Balthazar lo trajo

