Raven se había ido. Balthazar sintió el triste vacío de su habitación incluso antes de estar completamente despierto. Sabía instintivamente que debía recordar algo sobre el sueño del que salía a la superficie... pero no podía aferrarse a él, por importante que pareciera. Las imágenes estallaron una tras otra como pompas de jabón, dejándolo con una incómoda sensación de deja-vu pero nada más. Todo olía a Raven. Quería que este olor nunca se desvaneciera y al mismo tiempo deseaba que ya se hubiera ido. Había un dolor dentro de él con el que no tenía experiencia, pero irónicamente, gracias a sus lecturas, estaba bien equipado con el vocabulario para llamarlo por su nombre propio. Anhelo. Qué estúpido de su parte caer en tal trampa. ¿No se había jurado nunca terminar como los personajes t

