Desde que terminé con Dennis todo marcha increíble, me he sentido muy bien y sonará algo tonto creí que lo iba a extrañar, pero no fue así, claro, como en todas las relaciones siempre hay un momento de duda "hice bien" sin embargo a un mes y medio de estar sola puedo decir que sí hice bien y no podría estar más agradecida con la vida que decidí llevar.
Volví a la universidad, nunca es tarde para comenzar y aunque con el trabajo se me complica mucho son pocos los cuatrimestres que me hacen falta para terminar la carrera y es increíble que después de algún tiempo sin estudiar siga recordando, estoy tan feliz de darme esta oportunidad.
Hoy se me hizo un poco tarde, más de lo habitual y voy retrasada al trabajo porque me acosté tardisimo estudiando por otro lado aunque parezca increíble Dennis me escribe para saber cómo estoy y quiere que volvamos a intentarlo, yo creí que me dejaría tranquila, pero creo que no será así.
Llegué al trabajo y corro para guardar mis cosas, es hora de empezar el día.
Estaba sumida en un sin fin de pensamientos agachada guardando unos productos en el mostrador cuando veo unos pantalones a través del cristal del mostrador.
— Buenos días... Esa voz era muy familiar.
Al levantarme no pude creer lo que mis ojos ven, es él, Alessandro está de pie frente a mi con una gran sonrisa, está impresionantemente guapo.
—Hola.... Dije escasamente sonriendo.
Estaba encantada de volverlo a ver después de tanto tiempo.
—veo que estás mucho mejor, ¿cómo has estado?
—Muy bien gracias por preguntar ¿y tú? ¿Que has hecho?
—Muy bien gracias, me había preguntado qué sería de ti y enserio lo lamento, tuve que marcharme para atender un asunto importante fuera de la ciudad que me tomó varios días más de los que imaginé por lo que me imaginé que te encontraría aquí.
—No te preocupes, de todas maneras hiciste mucho por mí y te lo agradezco. ¿Te puedo ayudar en algo?
—No, solo pasaba para saber de ti. Es un gusto verte!
Es tonto, pero no sé por qué me da un poquito de pena con él y puedo sentir mis mejillas como si estuvieran en llamas.
—A mí me da gusto también volver a verte.
Se marchó dejandome una tierna sonrisa y no sé por qué me sentí así si él simplemente es un hombre amable que salvó la vida.
_Ya basta Gabriella, no más por favor... Me dije, es tonto creer que en algún momento podrá pasar algo.
Salgo corriendo de la tienda porque necesito ir a mis clases, lo bueno es que solo voy tres veces por semana y no es tan cansado.
—Gabriella... Grita alguien desde el estacionamiento y no puedo creer, es Dennis.
—¿y ahora? ¿Qué quieres?
—¿no te da gusto verme? ¿O es que acaso ya perdiste los modales?
—En realidad, no, ya me tengo que ir voy a llegar tarde a clases.
—¿clases? ¿Estás estudiando?... Se puso furioso y comenzó a gritarme... —¡No hace ni dos meses que nos separamos y ya andas como si nada Gabriella!
—Bueno en realidad sí, estoy soltera y ahora con su permiso me tengo que ir.
—No, tú no has entendido de aquí no te vas a ir hasta que yo lo diga o a excepción de que sea conmigo.
—¿es enserio? ¿Porqué? Dime, ¿porqué quieres joderme la existencia? No me busques más, ya no hay nada entre tú y yo, se terminó Dennis.
Una silueta se aproximaba a nosotros en medio de la poca iluminación que hay en el estacionamiento.
—¿estás bien?.... Dice envolviendo mi cintura en su brazo.
Miré hacia arriba y era Alessandro, mi ritmo cardíaco comenzó a acelerarse.
—¿qué es esto?... Dije en mis pensamientos, sentía el calor de su mano apoyada en mi costado halándome hacia él.
—Sí todo está bien solo que tengo que ir a clases y se me está haciendo muy tarde.
—Vamos, yo te llevo.
Afirmé con mi cabeza, me toma de la mano y me lleva a su auto. Dennis simplemente se quedó observando sin decir nada, la verdad a mí me da un poco de lástima no puedo ser descortés, pero yo sé que lo hace para molestar, está saliendo con alguien en este momento y no sé porqué se empeña en querer volver, quizás para burlarse de mí nada más.
—Gracias por salvarme de nuevo... Dije después de un suspiro.
Alessandro voltea a verme y me guiña un ojo, eso quedó guardado en mi interior
—¡que sexy! .... Pensé
—Se nos está haciendo costumbre.
—creo que si.. Respondí algo apenada.
Sentía un gran bochorno por el momento y solo traté de estar tranquila.
Él nota que me estoy muriendo viva y empieza a reirse.
—Aunque no me importaría seguir salvándote, creo que puedo acostumbrarme a ello sólo que tendrá un costo adicional, si estás de acuerdo claro está... Quedé muda ante su comentario.
Si antes estaba roja ahora estaba morada, me sentía como la antorcha humana de los cuartos fantásticos. No puedo con mi existencia, sólo a mí me pasan este tipo de cosas.
Él soltó una gran carcajada al verme como estaba que me hizo reír a mí también.
—Te diviertes burlándote de mí, señorito.
—Un poco, acepto mi culpa al respecto.
Llegamos a la universidad y solo puedo agradecer porque no sé como iba a terminar esto con tanta penita que estoy sintiendo.
—Muchas gracias por traerme, no sabes de la que me salvaste.
Volteé a mirarlo, el se acercó y me dio un beso en la mejilla, un cosquilleo comenzó a recorrer mi cuerpo.
—No tienes porqué, aunque ¿aceptas una invitación a cenar mañana?
—MMM, claro, yo encantada.
—Te recojo después del trabajo.
Yo le sonrío y me bajo del auto, sentía que caminaba entre las nubes.
—¿esto en realidad está pasando?... Me pregunté .
Entro a mis lecciones, pero poder concentrarme en ellas fue imposible en mi mente se repete una y otra vez la imagen de sus labios en mi mejilla, puede ser que sea muy rápido salir con alguien, pero hace mucho que dejé de querer a Dennis y no creo que esté mal, además es una cena de amigos no va a pasar nada.
Salgo de clases directo a mi casa para bañarme y descansar, en mi celular hay mensajes de Dennis donde me reclama, me ofende, me pide perdón, me manda a los infiernos y luego me sube a los cielos.
— ¡Impresionante amigo!
Me levanto super ansiosa y no puedo esperar a salir a trabajar, Bianca a estado todo el santo día preguntado que me pasa y aun no sé qué decir, la verdad siento que si lo digo en voz alta me voy despertar de este hermoso sueño. Los nervios van aumento conforme se acerca la hora de salir, estoy recogiendo mis cosas sumida en mi mundo.
— ¿qué tendrá este hombre? ¿Porqué me pone así? Esto no es normal, creo que me estoy volviendo loca, sí, el golpe en mi cabeza me dejó trascordada... Pienso una y otra vez, necesito encontrar una respuesta lógica a esto.
— Buenas noches.
Su voz hace que mis latidos empiecen a aumentar como un concierto de rock tanto que creo que todos en el recinto pueden escuchar la melodía.
Él se me acerca y Bianca abre los ojos como diciendo ¿qué pasa aquí? Y yo solo le sonrío porque de verdad no sé cómo reaccionar a esta situación.
— ¿vamos?.... Me dice tomándome de la mano y entrelazando sus dedos con los míos, no puedo evitar sentír como una eléctricidad recorre mi cuerpo al sentir su piel junto a la mía.
Me despido de mi mejor amiga diciéndole adiós con mi mano, a lo que ella me responde tirándome un beso y guiñando un ojo, supongo que es su forma de darme su aprobación para éste bombón.
Para mi sorpresa me lleva a cenar a un lindo restaurante, entramos y nos acomodamos en nuestra mesa.
—¿qué deseas comer?.... me pregunta
—MMM no sé, normalmente no vengo a estos sitios... Volteó a verme extrañado.
—¿y eso porqué?
—No sé, en realidad no tengo una explicación supongo que no era costumbre.
—Bueno.....me dice... —Te voy a sorprender.
—Confiaré en ti .... Digo sonriente.
No sé porqué, pero el me voltea a ver y en sus ojos hay una mirada intensa que hace que me sonroje, sonrío agachando la mirada mientras muerdo mis labios para controlar un poco el sonrojo que me dio.
—Tus deseos son ordenes para mí.
Yo lo miro directo a los ojos, lleva su mano a mi cabeza y baja a mi mentón acariciando mis labios con su pulgar y hace un gesto con su boca.
—¡por favor!... me dije... — Sus labios..
Levanta su mano para pedir la orden y yo trato de controlarme ante su mirada.
El mesero llega con nuestra orden, de entrada es una ensalada de lechuga y espinacas con tomate seco, aguacate y queso tierno con aderezo. El plato fuerte un lomo relleno acompañado de puré de papa y vegetales a la parrilla, y un rico vino.
— ¿qué pasó con tu pareja?... Noté que en sus ojos había algo de pena
— Ni te imaginas, decidí terminar la relación y cuando llegué al apartamento por mis cosas ya las tenía empacadas y listas para que me fuera.
— No puede ser ¿de verdad?.
— Sí y no solo eso, me reprochó si tenía otro hombre, en fin... Dije, estaba analizando si era correcto preguntarle de dónde era él, me causaba curiosidad saberlo.... — ¿Te puedo preguntar de dónde eres?
—¿Te causo curiosidad?... Volví a ver esa mirada pícara que me encantaba.
—sí un poco.
—¿Un poco?... Dice entre cerrando sus ojos verdes.... — Bueno somos italianos, pero llevamos varios años viviendo aquí. ¿Tú eres de aquí?
— si creo que sí, nunca me han dicho lo contrario... Él alza su ceja ante mi respuesta y yo solo reí de verlo.
Él es increíble, alegre y muy divertido, me hacía reír con sus ocurrencias y su sentido del humor. La cena estuvo estupenda, no creo que algo supere esta noche tan mágica.
Hablamos de qué fue nuestras vidas antes de conocernos, nuestras familias, etc e intercambiamos nuestros números de teléfono.
Después de saborear un rico postre de chocolate salimos del restaurante y durante el viaje me lleva de la mano, se me hacía tan romántico vernos así.
Llegamos a casa de mis padres y él se baja del auto primero para abrirme la puerta, me da la mano para ayudarme a bajar y se acerca a mí quedando a centímetros uno del otro y con una sonrisa me dice:
—Me gusta esto....toma mi cintura con sus manos atrayéndome hacia él... —No tienes idea de cuanto me gusta esto.
Roza mis labios con los suyos y yo solo siento que el alma se me sale del pecho conforme se apodera de ellos, sube una mano acariciando mi rostro con suavidad. Su manera de besar es suave, tierna, pero a la vez sensual, tiene eso que te hace perder la cordura.
Se despega lentamente de mí con una hermosa sonrisa que me derrite.
—Descansa princesa
—Descansa tú también.....le digo acariciando su mejilla ¿en qué momento pasó esto? Me decía.
Entro a casa mientras veo que su auto marcharse, cierro la puerta y me recuesto en ella cerrando mis ojos aun puedo sentir sus labios sobre los míos, su mano en mi cintura apretándome a él y sus caricias que me perdí en cada una de ellas.
Corro a mi habitación, me acuesto y tardé bastante en quedarme dormida, al amanecer el loco de Gabriel entra a mi habitación viéndome super extraño y sé porqué es.
—Me invitaron a salir ¿ok?
— ¡ahhhhh! ¿Y como porqué o qué?.... No entendía porqué su interés.
— Solo fue una cena de amigos, ¿ya?
— Ah sí ¿amigos? Creo que voy a tener que ir a revisarme los ojos porque o vi mal o estaban muy cerca. Vamos Gabi te vi ¿ok? Suelta la sopa ya, se estaban besando.....no podía creer que esto me estuviera pasando.
— No sé que pasó.....dije avergonzada.... —Ya Gabriel ¿sí?
— ok, ok, pero ¿besa bien?
— ¡Gabriel! ¿Que te pasa?
— Cochina .....me dice riéndose.
No podía con mi vergüenza, no sabía que decir ¿cómo iba a explicar esto? Mis padres sabía que había salido con un "amigo", pero que Gabriel me viera besándome con él era otra cosa. Estaba confundida primero me cela y ahora quería saber si besa bien pero la verdad era perfecta su forma de besar y era afortunada al sentirlo.