Presiono el botón número once del intercomunicador y me alejo un par de pasos, tratando de controlar el latir desenfrenado de mi corazón. Miro hacia el lado, encontrándome a Stanley dentro de su coche, observándome con curiosidad. Ella está esperándome, asegurándose que podré hablar con él. Hemos quedado en que me esperará hasta que se dé cuenta que yo subiré o él bajará. Todo depende de él. Trago la saliva espesa que se ha acumulado dentro de mi boca, mis manos deslizándose con nerviosismo sobre mis muslos, intentando inútilmente detener el temblor en ellas. Estoy demasiado nerviosa, no sé qué voy a decir y cómo reaccionar ante cualquier situación. Mi mente está en blanco, no he ensayado nada, sólo vine con la esperanza de poder hablar con él. Los minutos pasan y él no da señales de est
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


