Punto de vista de Lily –Sé lo que eres, Lily, y si sabes lo que es bueno para ti, aléjate de mi chica o no te gustarán las consecuencias. Las palabras de Angelo resonaban en mi cabeza y eran lo único que podía oír mientras subía tambaleándome en las escaleras, alejándome del bar, mi visión era borrosa por el dolor que irradiaba desde mi palma hasta todo mi cuerpo. Mirando hacia abajo, vi que la herida que me había infligido no estaba sanando. Solo podía significar una cosa. Que había residuos de plata en mi palma. Todo mi cuerpo estaba ardiendo y, sin embargo, sentía escalofríos recorrer mi espalda mientras me abría paso entre la multitud de personas, sin importarme cuando algunos de ellos se enfadaban porque chocaba contra sus hombros. Necesitaba encontrar el baño. Necesitaba quitar

