Estoy enojada, jodidamente enojada.
Ni siquiera sé por qué estoy tan enojada, tal vez sea porque tuve un horrible día en el trabajo con la loca ex de James y no es dicho con sus palabras, sino con las mías ¡Está loca! Todavía recuerdo a los clientes mirándome con desconfianza después de haberse largado. Qué vergüenza, eso se verá mal en mi hoja de vida social, no quiero ser conocida como la roba-novios que trabaja en la boutique, ya he ganado fama por mi buena atención al cliente.
Bueno nada de eso es importante ahora ¡No cuando está lloviendo a cántaros y no traje un paraguas porque se supone que no llovería! Muchas gracias Jacob, sé que lo hizo a propósito.
—¡Ahg, maldita sea! ¿Por qué no me fui con Diego y Sandra? —me quejo mientras camino en dirección a mi casa, media hora de caminata porque la ruta del autobús decidió enviar a todos sus empleados a una capacitación el día de hoy.
La vida me odia, mis hermanos me odian, mis amigos me odian y...
El claxon de un auto suena justo a mi lado. Volteo los ojos cuando reconozco el auto de James y sigo caminando ignorando totalmente su presencia. No quiero hablar con él, todo su maldito encantamiento de mierda desapareció y ahora solo quiero golpearlo hasta olvidarme de todos los besos que nos hemos dado a escondidas y de todas las manoseadas... Ay extrañaré esas estúpidas manos apretando mi trasero como si su vida dependiera de ello.
Jodido y sensual James.
—¡Jade! —llama el dueño del auto desde el asiento del conductor.
—¡No quiero hablar contigo! —alzo un poco la voz para ser escuchada por encima de la lluvia.
La lluvia comienza a caer con más intensidad, tanto que casi no distingo el camino, tampoco ayuda el hecho que ya esté oscureciendo.
—¡Jade, sube al auto! —James sigue gritando desde su auto.
Lo ignoro nuevamente a lo lejos veo una pequeña choza donde pasar la lluvia mientras escampa así que acelero el paso para llegar más rápido. James me sigue gritando desde el auto así que prácticamente corro con cuidado de no resbalar y golpearme con el piso. La chozita estaba un poco alejada de la carretera y no había camino para que el auto de James me siguiera, sí o sí me tendría que dejar en paz de una vez.
¿Por qué estoy tan enojada con él? No lo sé, él no tiene la culpa de que su ex haya interrumpido mi jornada laboral con un drama, solo no sé, esto no hubiera pasado si el tipo hubiera cumplido su promesa de volverse mi novio cuando fuéramos mayores. Mentiroso.
Entro a la chozita agitada por la pequeña maratón que me lancé empapada hasta el culo y más. Suelto un suspiro algo tembloroso por el frío, espero no enfermar o este será un día horrible por completo. Unos pasos se escuchan en la escalera de la chozita y suelto un suspiro de frustración, por supuesto que me iba a seguir hasta acá ¿Cuándo se ha dado por vencido este tipo?
—Jade... —susurra cuando entra a la pequeña chozita con apenas algo de iluminación.
—¿Qué quieres, James? —pregunto con voz cortante sin voltear a verlo, temo olvidar mi enojo apenas vea su cara.
—¿Qué te pasó? —Escucho sus pasos un poco más cerca.
No, no puede acercarse más.
—No te acerques más... —mi voz sale temblorosa. James detiene su paso, aún sin voltear puedo sentir su mirada triste y confundida clavada en mi espalda. Intento calmar el frío y mi ansiedad abrazando mi cuerpo, pero claro que es inútil, estoy empapada y la lluvia nada que cesa.
—Jade, por favor, háblame —su súplica me hace sentir mal, pero no dejaré que me controle.
Lo que pasó hoy es solo la muestra de uno de los muchos problemas que vendrán con él, ya esto no se trata de mi odio hacia las promesas rotas, se trata de mi salida de la zona de confort que he estado creando durante años ¿James vale tanto la pena como para lanzarme al mundo mundano lleno de dramas y emociones innecesarias?
—No sé qué hacer... —logro murmurar luego de un prolongado silencio —Me estás gustando y yo... yo no sé si estoy preparada para algo tan intenso como lo es el amor.
Volteo lentamente con la cabeza clavada en el suelo con miedo de ver el rostro de James.
—Me conoces —no es una pregunta, sé perfectamente que me conoce. —vivo mi vida con sencillez apartada de todo este tema amoroso...
Haber recibido la visita de Ness hoy me hizo caer en cuenta de una cosa...
—Tengo miedo de enamorarme tanto de ti que al final ya no pueda vivir sin ti... y tengo miedo. —levanto mi mirada por primera vez en todo el momento. Por primera vez en mi vida no sé qué es lo que está pensando o sintiendo, su rostro no me dice nada... o tal vez nunca lo supe —Yo no te conozco.
Admito por primera vez. James da dos pasos hacia mí quedando a centímetros de distancia, tan cerca que tengo que levantar mi mirada para verlo. Su cabello mojado cae con rebeldía sobre sus ojos azules que apenas se distinguen por la falta de luz, tiene las mejillas sonrojadas y sus labios apenas temblorosos por el frío están adquiriendo una tonalidad más rosasea de lo normal.
—¿Por eso huiste de mí? —su tono aunque se escucha algo decepcionado, suena más aliviada que otra cosa. Una pequeña risa sale de sus labios confundiendome en el proceso.
—¿De qué te ríes? —pregunto sin poder detener mi lengua a tiempo.
—¡Jade! —exclama entre eufórico y angustiado.
Trato de dar un paso hacia atrás, pero James pasa con agilidad uno de sus brazos por mi cintura manteniendo mi cuerpo en su lugar, acerca su rostro con rapidez a mi cara y deja un beso fugaz en mi mejilla. Sí, el tipo se volvió loco.
—Pensé que me querías dejar de hablar o algo así —dice con alivio.
Bueno básicamente fue eso lo que dije ¿no?
—Jade Duncan, ¿Crees que no estaba preparado para esto? Sinceramente creí que tendrías esta crisis un poco más... adelante cuando ya fuéramos novios oficiales...
—Espera, ¿Novios oficiales? —pregunto sorprendida, pero James me ignora y sigue hablando.
—Sé que eres una chica muy... difícil. Prefieres tu comodidad antes que cualquier cosa, tomé este riesgo antes de comenzar a cortejarte. Sé que no me conoces, han pasado muchos años, tú has cambiado y yo he cambiado. Conozco tus gustos, tus mañas y muchas otras cosas más, pero no significa que te conozca completamente —una pequeña risa se escapa de sus labios —aunque eso es lo que desearía, deseo conocerte y que me conozcas, deseo que me ames tanto que no puedas vivir sin mí porque yo tampoco podré hacerlo. Ya te lo dije una vez y lo diré las veces que sean necesarias, déjame demostrarte lo que puedo hacer, lo que puedo ofrecer y si te gusta, si te enamoras de todo esto... ya me habrás conocido completamente.