Narra Luciana Al llegar a un sitio que aún no puedo ver debido a la venda en mis ojos, Diego me toma de la mano y me dice —antes de que puedas ver la sorpresa que te tengo quiero que sepas que desde el día uno que te conocí supe que seríamos uno para el otro— yo solo puedo respirar agitada por lo nerviosa que estoy no puedo articular palabras pero eso no me impide hablar —ok, Diego pero si no me quitas esto de los ojos voy a morir de un infarto— digo quitándole todo el romance a la escena y Diego sólo ríe a carcajadas y de a poco va quitando la venda de mis ojos, y poco a poco voy abriendo los ojos y la escena que ven mis ojos no lo puede creer, estoy parada en la fuente de los deseos que alguna vez de niña quise visitar, y pedir un deseo que con el tiempo supe que era estúpido, al lad
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


