Capítulo 05: Extraños sentimientos.

4372 Palabras
Sábado, 15 de Febrero de 2014. Me levanté muy feliz de la cama al día siguiente, pensando en lo que había pasado anoche. Y en ese jodido rubio. ¿Por qué pensaba tanto en él? ¡Odiaba pensar en ese sujeto, y más porque él era un jodido hombre! ¡Y yo también! Pero aún así me sentía… extrañamente feliz. Estaba de muy buen humor, y el día parecía ser bastante agradable. Me froté los ojos para despertarme mejor, y quitarme las legañas. Pensando en ir a tomar una ducha de catorce minutos, y luego bajar a saludar a mi madre y a Katy. Bostecé y me levanté finalmente del colchón, sintiendo el frío suelo de madera sobre mis pies desnudos. Volví a bostezar, y empecé a despojarme de todo mi pijama verde para ir a meterme en la bañera. Tomé ese baño de catorce minutos, como siempre. Cepillé mis dientes, y volví a mi dormitorio. Después me puse graciosamente, otra pijama. Ya que esas eran mis fachas, y porque sabía que no iba a salir hoy. En el proceso, volví a notar que tenía varios mensajes de Kayla en mi celular, y que se había molestado un poco porque no le había contestado ayer. Y yo me maldije al haberlo olvidado, ¡mierda, y todo por pensar en ese rubio! Cuando acabé de vestirme bajé para desayunar y ver cómo habían amanecido mi madre y Katy. Y mientras que bajaba por las escaleras tapizadas de azul, intentaba parar de pensar en todo lo de ayer, en lo que pasó con ese sujeto. Pero realmente no me lo podía sacar de la cabeza, y no podía creer que mis primeros besos… ¡Fuesen con un hombre! ¡Dios Santo Kayla no debe de enterarse jamás de esto! Cuando entré a la cocina muriendo de hambre me encontré con mamá preparando el desayuno. Se encontraba friendo unos tocinos en la sartén, con un muy buen humor. Mientras que Katy yacía sentada en un taburete en la encimera, jugando con sus muñecas y peinandoles el cabello con un cepillito, como siempre. Katy tenía una obsesión con peinar a sus Barbies, tanto que incluso se molestó mucho conmigo un día, porque le alboroté el pelo a una accidentalmente. - Buenos días- dije con una sonrisa al segundo de entrar a la cocina. Katy me sonrió con torpeza, y mamá me dedicó una sonrisa. Tenía sed y por eso fui a tomar un vaso de leche en la nevera, notando en el proceso que mi mamá y hermana yacían vestidas muy diferentes hoy. No parecían estar en sus clásicas fachas. Conocía lo que había en sus armarios, tan bien, que estaba seguro de que tenían sus ropas para viajar. Sin embargo, como mamá no dijo nada no le presté mucha atención y abrí la nevera para beber mi refrescante vasito de leche, cerrándola al acabarme el vaso, que me dejó un bigote de leche. Y encontrándome al cerrar la puerta de la nevera, con que Luke Harper entró sorpresivamente a la cocina, y el corazón me dio un violento vuelco. ¡¿Qué diablos hacía él aquí tan temprano?! Cuando él entró mirándome con una sonrisita de esas picaras que tenía, mi madre se volvió hacia mí, y me dijo: - Voy a ir a hacer un viajecito rápido a la casa de tus abuelos y vengo mañana en la noche, cariño, y tu amigo Luke se ofreció a que te quedases en su casa. Abrí los ojos como platos, y con un temblor en mi voz, exclamé: - ¡¿Eh?! Mamá le dio vuelta a los tocinos con la espátula, y repitió: - Si, cariño, te quedarás en casa de Luke, porque quiero visitar a mis padres. Parece que el abuelo no se ha sentido muy bien y quiero saber cómo está. «¡No, no, no!», grité mentalmente y observé como ese rubio se sentaba junto a Katy en un taburete y jugaba con ella a las muñecas. De una manera tan normal, y tranquila. Parecía como sí intentase meterse en mi vida por la fuerza, y como sí quisiera meterse a mi familia en un bolsillo. ¿Qué demonios estaba pasando? Dejé de mirar hacia donde uno de los chicos con más cara de matón del instituto yacía jugando a las muñecas con mi pequeña hermana. Y me volví hacia mi mamá, acercándome hacia ella, y diciéndole: - ¿Pero y por qué no me puedo quedar aquí? Mamá no quiero estar en una casa ajena, ¿y Katy? ¿No crees que es mejor que ambos nos quedemos aquí? - Katy irá conmigo- respondió, muy casual y alegre-. Y tú te quedarás en casa de Luke, porque allí están sus padres, quienes son unos adultos responsables. Un niño de quince años como tú no se debe quedar solo. - ¡Mamá!- espeté-. ¡Tengo casi dieciséis años, no soy un niño! Y si no me quisiera quedar solo simplemente llamase a Kayla y le pidiera que se quedase conmigo, ¡¿por qué debo de ir a donde Luke?! Mamá se puso una mano en la cintura, sacó los tocinos de la sartén para colocarlos en un plato y se volvió hacia mí, diciendo: - Kayla es otra niña más, y conociendo a sus padres no creo que la dejen quedarse aquí sin mi supervisión- entonces mamá levantó ambas cejas, y me miró fijamente-. Porque yo no podré estar para decirles que no están en edad para tener intimidades, y porque… no tengo condones para darte- murmuró, y mi rostro enrojeció de vergüenza. - ¡Mamá!- volví a chillar de una manera muy poco varonil, mientras que ella se quitaba el delantal de la cocina-. ¡Ya te dije que Kayla no es mi novia! Ella es solo mi mejor amiga, ¡entiéndelo!. - Justo eso me dijo tu tía Helen sobre tu tío Bob en nuestra juventud, y mirala, ya con siete hijos y uno más en camino- musitó, y llamó a mi hermanita para que ambas caminasen hacia la entrada. Katy dejó de jugar con el rubio, tomó todas sus Barbies y antes de ir detrás de mamá abrazó a Luke Harper. ¡Lo abrazó! - Cuando vuelvas puedo seguir viniendo para jugar contigo, princesita- le habló Luke a Katy de una manera tan dulce y amigable, que me sorprendió que fuese el mismo rubio odioso y frío que había conocido. - ¡Qué bien!- exclamó Katy, dando saltitos-. ¡Cuando vuelvas vamos a jugar a que tomamos el té con Ken! El rubio solo asintió sonriendo, y Katy se fue corriendo detrás de mamá con ese tutu rosa que tenía puesto y esas alas de mariposas que le quedaban preciosas. Yo por mi parte caminé detrás de ellas, pasando junto a Luke sin mirarlo, y sin dirigirle la palabra. Solo fui detrás de mamá y Katy, encontrándome con que ellas yacían frente a la entrada rodando sus maletas. ¡Santo Dios, mamá hablaba en serio sobre dejarme con Luke! - ¡Cambia esa cara, Alex! No te preocupes, hablé con el padre de Luke por teléfono y está de acuerdo con que te quedes en su casa- me dijo cuando bajé la cabeza, más por nerviosismo que otra cosa-. Y tu hermana y yo no nos tardaremos mucho, y cuando menos lo notes ya estaremos volviendo, cariño. Me limité a asentir con la cabeza, sonriendo un poco con naturalidad. No quería que mamá se preocupase por mí, o que notase que algo andaba mal. Quería que se divirtiera y que se distrajese allá en la casa del campo de mis abuelos. No debía ser un niñito caprichoso, ni mucho menos egoísta… Por eso me acerqué a ella y la abracé, despidiendola. Entonces, cuando lo hice, mamá me correspondió al abrazo, y me susurró al oído: - Solo... no quiero que estés solo, Alex. Y ese chico, Luke, es muy amable y parece un buen amigo tuyo. Él de verdad parece que aprecia tu amistad, y por eso me gustaría que no le rechaces nada de lo que haga por ti… Sentí que me quedé sin palabras, y qué quizás mamá… tenía razón. Por eso solo le contesté muy bajito: - Está bien mamá… cuidate, y cuida a Katy. Ella asintió alegremente y me besó en la mejilla, al igual que Katy (quien me jaló del brazo para que me inclinase a su nivel de estatura, y que así ella pudiese darme un besito). Y después de aquello mamá volvió a tomar sus maletas, y salieron por la puerta rumbo a la estación de trenes para ir en tren al campo. Cuando vi la felicidad en los ojos de mi querida madre de verdad me alegré por ella, ya que casi nunca visitaba a su padres, por estar muy ocupada en el trabajo y cuidándonos a nosotros. Pero me estremecí un poco al recordar lo que había pasado anoche con Luke… y que él me besó. Y me tocó. Y yo temía un poco porque eso volviera a pasar. Entonces, cuando mamá finalmente cerró la puerta y se fue, sentí enseguida el enorme y duro cuerpo de ese intimidante rubio de ojos azules detrás de mi. Respirandome en la nuca, y abrazándome por detrás cuando menos lo noté, dejándome paralizado. - Estamos solos por fin...- me susurró en la oreja, con un tono bastante seductor que me hizo estremecer cuando sentí sus labios tocándome, y sus brazos a mi alrededor de mi cintura apretándome fuerte. - L-Luke... yo t-tengo miedo...- tartamudeé con el corazón acelerado, mientras que sentía como mis axilas empezaban a sudar y como tenía lágrimas en los ojos. Estaba asustado, porque yo… en serio no quería perder mi virginidad. Y no quería sentir que Luke no fuese capaz de controla sus impulsos y… ¡yo no era un homosexual! - Alex...- lo escuché decirme con impresión frente a mí, cuando me dio la vuelta para verme la cara y notó que estaba a punto de romper a llorar. Yo realmente tenía miedo de Luke. Porque no quería perder mi virginidad así como así, además realmente me sentía triste porque no sabía qué exactamente sentía por él. Si era atracción. Miedo. Terror. Curiosidad. Todos mis sentimientos y pensamientos se revolvían y era horrible. Me sentía terriblemente confundido, ¿a caso yo realmente le gustaba? ¿O él solo fingía para acostarse conmigo…? Solo pensaba en todo eso mientras me salían pequeñas lágrimas, que me comenzaron a caer por las mejillas. Y Luke notó que había roto a llorar, y sin yo darme cuenta me tomó entre sus fuertes brazos como a una princesa, y caminó conmigo así hasta la sala de estar para recostarme sobre el sofá. Yo en ese momento me senté enseguida y me pegué contra el espaldar, ya que no quería nada. Y estaba muy confundido por toda esta extraña situación con él. ¡¿Qué exactamente quería conmigo?! - ¿Qué quieres de mí…?- le pregunté en un susurro cuando mi voz salió, tartamudeando-. ¡Qué carajos quieres de mí! ¡No entiendo por qué me salvas el culo así como así, y luego vienes a querer a acostarte conmigo! ¡Me confundes! Y yo...- me quedé corto al final de la frase, sintiendo como esas lágrimas se hacían más violentas, confesando-: Te… Tengo miedo de perder mi virginidad… Le temo al sexo, Luke. Él me miró con mucha sorpresa en su rostro, y con una culpabilidad que noté en sus ojos. - Alex- me dijo, suavemente, tomándome de la mano-…, yo no abusaré de ti. Sé que te da miedo tener sexo, y por eso lo haremos... cuando estés listo...- agregó el rubio, acariciándome la mano con la yema de su pulgar, dulcemente-. Y ya te lo dije antes… me siento atraído hacia ti, y de verdad… quiero conocerte. No lo entendí realmente, y estaba frustrado de esas palabras de «me siento atraído.» - ¡¿Qué es lo que realmente te pasa conmigo, Luke Harper?!- le contesté de mala gana, sin importar que me golpease entonces-. ¡Yo no sé nada sobre ti y tú vienes a querer dominarme con tus malditos encantos! ¡Vienes a mi casa, y hablas con mi madre sin mi permiso! ¡Entras y sales de mi casa sin mi autorización, e invades mi espacio personal! ¡¿Qué diablos te pasa, hombre?! No sabía cómo había sonado, porque estaba frustrado y enfadado. Ya no me importaba cómo le había contestado. Pero, quedé muy estupefacto cuando él me apretó la mano suavemente, y con un brillo en sus ojos me dijo: - Me gustas, Alex... Sin saber qué decir, no paré de llorar y de pensar en todo lo de ese jodido rubio. Y de pronto Luke me besó, me besó muy tiernamente en los labios. Para luego recostarme en el sofá y montarse sobre mí. Abriendo mis cortas piernas y ubicándose en medio. Sentía sus cálidos y tiernos labios sobre los míos, y me sentía muy confundido… pero me gustaba. - Luke...- lo llamé con lágrimas en los ojos. - Alex déjame demostrarte mi amor…, Alex yo daría todo por ti, porque en serio me gustas- me respondió con ese mismo brillo en sus ojos azules, mirándome con atención. No sabía qué estaba pasando con él. Yo solo quería saber si el amor de Luke era real, y si de verdad podía confiar en él. También quería saber qué estaba sintiendo por ese rubio, y por eso... solo volví a aceptar sus besos. Luke junto sus labios con los míos y con sus manos comenzó a acariciar todo mi cuerpo lentamente de una manera que él sabía hacer perfectamente. Tenía que admitir que se sentía muy bien, como anoche. De pronto con una mano junto mis muñecas y las puso arriba de mi cabeza, y con la otra mano libre la metió por dentro de mi suéter para comenzar a acariciar mis pezones por encima. Yo empecé a dar pequeños gemidos, todo se sentía bien, pero me daba vergüenza gemir. Estaba otra vez en ese cielo de la lujuria, con ese jodido y sexy rubio. - ¡L-Luke….!- intentaba no gemir ya que hacer eso me daba mucha vergüenza, pero era inevitable. Por eso gemía sin parar el nombre de ese rubio. - ¡Ah… L-Luke… Para…!- gemía mientras que me estremecía sobre el sofá, y el rubio pellizcaba y acariciaba mis pezones. Yo solo gemía y gemía como un descarado. Por todo ese lujurioso placer. Sin embargo, de pronto Luke volvió nuestro pequeño y tierno beso en uno más apasionado, e introdujo su lengua en mi boca haciendo que su lengua y la mía pelearan por ver cuál tenía el control. Sintiendo como su saliva y la mía se juntaban, y como el espacio dentro de mis calzoncillos se hacía cada vez más pequeño. Luke me seguía y seguía dando placer, pero cuando menos lo noté él dejó de tocarme y se apartó de mí. Y al abrir mis ojos vi que Luke estaba sentado a un lado, con la mirada hacia abajo, era como si estuviera… triste. - ¿Luke qué pasa?- le pregunté, preocupado. - Yo no te quiero obligar a enamorarte de mí, y eso es lo que parece. Parece como que si te estuviera obligando...- murmuró con un tono muy apagado, sin mirarme-. Yo..., yo no quiero parecer un monstruo... - Luke...- musité, impresionado por sus palabras. Y siéndome un maldito culpable al verlo así… tan apagado. - Perdón por molestar así en tu vida personal, yo… no te molestaré más...- habló con un tono de voz muy bajito y melancólico. Y sin previo aviso, Luke se levantó del sofá y se encaminó hasta la entrada de la casa para salir por la puerta sin decirme nada más. Y me quedé estupefacto, sin palabra alguna. Luke... Luke, yo herí sus sentimientos. Yo soy la mala persona entonces. Me sentí mal porque Luke me agradaba y todo, y yo creo.. que me gusta. ¡Mierda, no sé qué digo! Pero, estoy muy confundido... y no quería lastimarlo así. Por eso me levanté rápido del sofá y salí corriendo hasta la ventana de la sala de estar, para ver qué había pasado con el rubio. Y al asomarme por el vidrio di un gran respiro y me relajé al ver que Luke estaba en su Lamborghini de vidrios oscuros. No se había ido. Seguía frente a mi casa. «Luke… perdóname.» Me fui a mi habitación después de haber guardado el desayuno que mamá me hizo en la nevera. Sintiéndome frustrado conmigo mismo y culpable. Y me acosté en la cama a pensar en todo, y pensando en todo eso comencé a llorar otra vez. Porque quería estar con Luke. Solo quería estar con él... *** Las horas pasaron y pasaron, no había visto a Luke. Él no había entrado a mi casa, solo se quedó en su Lamborghini. Decidí dejar de llorar. Porque todas las horas que habían pasado yo había llorado por él sobre mi maldita cama. Como una jodida damisela en apuros. Hasta que ya no podía llorar, de tanto llorar me dolían los ojos. Entonces, fui al baño y tomé una larga ducha. Después de darme el baño regresé a mi habitación, y me puse una camiseta vino-tinto con un pantalón blanco y mis tenis negros. Luego bajé hacia la cocina para preparar algo. Estaba pensando en disculparme con Luke por todo… Y cuando finalmente acabé de haber hecho la cena di un gran respiro y me quité el delantal de mamá. Y acto seguido, salí por la puerta de mi casa para ir a hablar con Luke. Porque estaba pensando en invitar a Luke a comer conmigo... Yo solo quería disculparme con él... Salí de mi casa y me acerque al Lamborghini de Luke. Como sus vidrios eran oscuros tuve que pegarme de la ventana para ver qué hacia el rubio. Y ahí estaba él. Estaba dormido, se veía tan lindo durmiendo, por eso no quería despertarlo. Pero al final me vi en la obligación, ya que seguramente él no había comido nada por haber estado frente a mi casa, cuidándome… Toqué con cuidado la ventana para que Luke se despertara, y por suerte funcionó. Él me vio y me abrió la puerta enseguida, y yo me subí en el copiloto. Ninguno de los dos dijo nada al principio, todo estaba en un total y completo silencio. El ambiente se sentía muy incómodo. Luke parecía estar muy… deprimido. Y eso me dejó mucha culpabilidad. Por eso decidí romper el hielo. - Luke, y-yo... lo siento, perdóname...- hablé con un tono torpe, e inseguro. Bajando la cabeza hacia mis manos. Él no dijo nada hasta después de un pequeño rato, murmurando: - ¿De verdad quieres que te demuestre mi amor…? Yo soy el monstruo aquí. Yo soy el malo. Porque los pocos momentos que he pasado con Luke me gustaron, y mucho. Luke es un chico muy serio, y tiene una mirada como si te fuese a matar. Es realmente intimidante y su cara de matón me asusta. Pero, él por dentro es un chico... muy tierno y lindo. Él me necesita a mí y yo lo necesito a él, porque seguramente… estamos destinados a estar juntos… Entonces, sin importar mis prejuicios personales y sin pensarlo dos veces me monté en las piernas de Luke, y lo besé. Junté mis labios sobre los suyos, y puse mis manos en su rígido y tonificado pecho. Y en ese momento no tuve respuesta del rubio en ese beso… me estaba preocupando. Pero de pronto él me correspondió al beso. Puso sus manos en mi cintura, mientras también me seguía besando de una tierna manera. Hasta que introdujo su lengua en mi boca y empezó a explorar toda mi cavidad bucal con ella. Nuestras lenguas volvieron a encontrarse y comenzaron a pelear para ver quién tenía el control. Y como siempre ganó la de Luke. Sin embargo, aunque el beso nos estaba llevando devuelta a nuestro sitio feliz… Nos separamos por falta de aire. Pero lo único que nos unía era un pequeño hilo de saliva. Luke me miraba sorprendido y con un brillo en sus ojos azules, y yo estaba todo sonrojado. Él realmente era un chico muy candente como Kayla dijo… ¡Dios, soy un pervertido! - Alex...- posó sus hermosos e intensos ojos sobre mí. - Luke quiero que me demuestres tu amor… yo sí quiero conocerte- dije desde lo más profundo de mi corazón, porque estaba confundido con Luke y por eso.. quería darle una oportunidad y así también aclararme a mí mismo. Ya estaba decidido, quería saber si el amor de Luke era real. Y por eso le daría una oportunidad. De pronto, Luke echó mi asiento hacia atrás dejándolo como una cama, y me miró con una mirada jodidamente sexy. El corazón se me paralizó… y sentí que el aire se me fue cuando él me dijo con un tono muy ronco: - Te haré sentir mucho placer, sin tener que llegar a la penetración, y Alex… quiero que sepas que eres mío. - Luke...- tartamudeé, sintiéndome muy nervioso y excitado, cuando él me tomó suavemente de la mano y me besó la mejilla. Entonces, me recostó con mucha gentilidad en el asiento para luego montarse sobre mí. Yo estaba tan sonrojado y avergonzado que no sabía qué cara ponerle. Luego como siempre me agarró los brazos con una sola mano, y la mano libre la metió adentro de mi camiseta para después acariciar mis pezones. Yo solo gemía y gemía de placer, hasta que Luke me levantó la camiseta, y comenzó a besar mis pezones para después empezar a lamerlos con su infernal lengua. Ahogué un gemido enorme, y me mordí el labio. Sintiéndome… en un paraíso erótico con él. - ¡L-Luke…!- gemí, estremeciéndome debajo de su cuerpo. - Eres hermoso...- me dijo él, con un ligero rubor en sus mejillas mientras le daba pequeñas lamidas a mis pezones. Sin embargo, aunque lo estuviese disfrutando, moría de hambre, y por eso le interrumpí abruptamente antes de que continuase con mayor profundidad: - ¡L-Luke! ¡V-Vamos a comer! Entonces, Luke me obedeció y me besó en los labios. Pero me besó de forma tierna y adorable. Después de eso entramos a mi casa a cenar, y nos sentamos en la cocina con nuestros platos en los taburetes de la encimera. Uno frente al otro. - Está deliciosa- me regalaba pequeñas sonrisas mientras saboreaba un simple platillo que había preparado para la cena: arroz, pollo frito y puré de papa. - Gracias- musité, sonrojandome-. Luke perdóname por no entenderte, lo siento, no fui muy amable contigo- acepté con toda sinceridad, mientras le daba sorbos a mi jugo de uva para luego colocarlo nuevamente en el comedor. - Tranquilo, creo que fui demasiado intenso...- murmuró, mientras del otro lado del comedor le daba probadas a su puré de papa con la cuchara. Yo me eché a reír a su lado, sintiéndome muy cómodo con su compañía. Hasta que recordé que era de noche, y que seguíamos en mi casa. - Espera, ¿qué no íbamos a ir a tu casa?- le pregunté confundido, ya que si mal no recordaba yo me iba a quedar en casa de Luke. Y en ese momento sentí que él se puso extrañamente diferente, porque solo desvió la mirada de mis ojos y se concentró en su plato. Parecía un poco perdido, y se veía muy… ensombrecido. No lo entendí. - Será mejor que no vayamos para allá. Es mucho mejor que nos quedemos aquí...- lo escuché decirme con mucha seriedad, y me pareció extraño. ¿Por qué no quería que fuésemos a su casa? ¿Y por qué Luke parecía estar ocultándome algo…? *** Cuando acabamos de cenar subimos a mi habitación y estuvimos viendo varias películas en mi laptop, sentados cómodamente sobre el colchón con un cuenco de palomitas que Luke me había ayudado a hacer mientras que yo fregaba los platos. Y aunque, él fuese muy extraño y misterioso… sentía que de verdad teníamos una muy buena química juntos. No sé cuantas películas vimos, pero cuando empecé a tener sueño apagué la laptop con las intenciones de que nos fuésemos a dormir. Porque era muy tarde ya, y por eso Luke me preguntó con un tono muy tímido y bajito: - ¿Dormiré contigo...? Me sonrojé al pensar en ello. - P-Pues si no hay otra cama… tocará- titubeé, nerviosamente-. Bueno, está el cuarto de mamá y el de Katy. Pero a ellas no les gusta que entren a sus habitaciones sin permiso, y tampoco quiero que duermas en el sofá... ¡Quiero que duermas conmigo!- solté sin pensar, y sin dudar. Porque era lo que estaba sintiendo en el momento. - Está bien, cachorrito- lo escuché decirme con un semblante serio, pero un tono de voz muy alegre. Entonces, me dio un beso en la mejilla, y luego ambos caminamos a mi cama cuando él apagó las luces. No era tan grande como la cama de Luke, pero entrabamos los dos cómodamente… y me gustaba. Cuando estaba con Luke me sentía protegido y cálido. Yo… creo que me g-gusta… ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Oh, carajo! Al acostarnos sobre el colchón y meternos sobre las sabanas yo le di la espalda a Luke sin decirle nada más. Pero de pronto sentí unos brazos rodeando mi cintura, y eran los de él... Sentía su enorme cuerpo detrás del mío. Se sentía tan cálido, protector, seguro. Se sentía jodidamente bien... Y así me empezó a dar sueño, los ojos me comenzaron a pesar, y antes de que cayera rendido entre los brazos del morfeo escuché que él me dijo con un tono muy bajito y ronco: - Descansa, te quiero…
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