Tino D. Los días pasaron lentamente como si las manecillas del reloj se hubiesen detenido a proposito, veía cada jodido minuto pasar frente a mi encerrado en la cabaña con todos mis recuerdos y la frustrante misión de sacarla de mi mente y mi corazón. El día que tanto estaba esperando había llegado, iría a Boston a recoger los resultados y para ello contaba con el apoyo de Marco quien se ofreció a ayudarme durante este proceso manteniéndome informado de todo lo que acontecía en la mansión y también con Lucille. - Ábrelo tu – entrego el sobre mientras me concentro en observar el paisaje de la ciudad desde el piso donde nos encontrábamos, nunca en mi vida había estado tan nervioso, sudaba frio al pensar en lo que dictaminaba ese pedazo de papel. Marco lo abre y por el rabillo del ojo

