Hace cuatro años Claudio y yo asistimos a un campamento de verano, en aquellos tiempos nos llevábamos por decir bien, lo normal entre primos hermanos, salíamos juntos, compartíamos experiencias y también algunos de nuestros secretos de adolescentes típico de la edad. Para entonces él tenía 17 y yo pronto cumpliría 14 años. Una mala noche se nos ocurrió alejarnos del lugar y huir hacia una zona montañosa junto a otros de los integrantes de ese campamento. Recuerdo que él me hablaba en secreto sobre cómo alguien podría transformarse en un lobo, enumeraba algunas opciones completamente descabelladas entre una de ellas la mordedura de un lobo a un humano, le dije que eso era una tontería que jamás se había demostrado tal cosa. Ahora me doy cuenta de muchas cosas, él definitivamente quería ser

