DAVID —Encárgate de ello pronto, Juan. —Estoy en ello. ¿Puedo preguntar por qué lo haces? — Miro a los ojos curiosos de mi primo. Niego con mi cabeza y suspiro. —No. Solo haz lo que te digo. Tienes toda la información y acceso a lo que necesitas. Hazlo. Ya he hablado con ellos. —Perfecto. — Toma los papeles y sale de mi oficina. Respiro, son pasadas las siete y aún estoy aquí. Reviso mi teléfono, releyendo los últimos mensajes de Manuela. Ha tenido un buen día y me alegra saber que la han consentido como se lo merece. Yo: Terminando, yendo a casa. Manuela: Preparada para recibirte. Mis ojos se abren antinaturalmente cuando veo la imagen de sí misma que ha adjuntado, desnuda, llena de chocolate y fresas. Inmediatamente toda mi sangre viaja al sur y debo removerme en mi asiento para

