Capítulo 26

4008 Palabras

MANUELA —¿Es pecado golpear a tu propia madre? —pregunto inocentemente a David, quién se atraganta con su café. —No... —Aclara su garganta—: No lo sé. Yo creo que sí, aunque teniendo en cuenta nuestra situación podríamos salvarnos de una condena. Ambos reímos sobre nuestras tazas de café mientras seguimos escuchando a ambos madres parlotear sobre lo "maravillosa" que sería la vida de casados de David y mía. Desde que llegamos a la cena, Esperanza y mi madre nos han bombardeado con preguntas y preguntas. A los cinco minutos de ver que no respondíamos a ninguna de ellas, se dieron por vencidas con nosotros y ahora planean nuestra vida ellas mismas. Justo en este momento están hablando sobre una "preciosa" casa de cinco habitaciones en un carísimo conjunto cerrado en la parte alta sur de

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR