No estoy segura de a dónde me lleva Roy hasta que llegamos. Manteniendo un agarre firme sobre mí con una mano, abre una puerta con la otra, entrando en el dormitorio de invitados donde se ha estado quedando y cerrando la puerta tras nosotros de una patada. Espero que me deje sobre la cama, pero en lugar de eso, se sienta en el colchón y me acomoda en su regazo con mis piernas rodeando su cintura. Su m*****o late dentro de mí y ambos nos estremecemos un poco antes de que se aparte para mirarme a los ojos. Sus iris color avellana están más suaves de lo que jamás los he visto. Incluso las líneas angulosas de su rostro parecen menos duras. Pasa una mano por mi cabello, enredando sus dedos en los mechones oscuros, y yo bajo la mirada hacia su ropa desordenada. Me fastidia un poco no haber l

