Respuestas. Joder, por fin. Mi mente está dando vueltas por toda la nueva información que Roy acaba de soltarme, pero todavía hay mucho que no sé. Y prefiero arriesgarme a sobrecargar mi cerebro antes que pasar un minuto más sin obtener respuestas a mis preguntas. Cole y Darren están de pie cerca de la entrada en la pequeña sala de estar. Los dos levantan la vista cuando entramos en la habitación austera y tengo un recuerdo repentino y vívido de sus rostros flotando sobre el mío: la polla de Cole todavía dentro de mí y el sabor de Darren en mis labios. Un rubor de calor me sube por el pecho y no sé si es vergüenza o deseo residual. Tal vez un poco de ambos. Todo aquel encuentro se siente como un sueño, de alguna manera, como algo que le pasó a otra persona. En ese momento, nada parecí

