Abey Abracé a Theo y me acosté a su lado, mientras oía el sonar de su corazón acelerado por su declaración de amor, me sentía la chica más feliz del mundo, estaba irradiando de felicidad con él. Lo besé tierna y dulcemente pero no me di cuenta cuando nos dormimos. Solo sé que siento mucha luz al mi alrededor y que no quiero abrir los ojos, solo quiero quedarme acostada en el pecho de Theo por siempre. Pero las cosas buenas no duran para siempre. —Buenos días tortolos —La voz de mi suegra se hace presente. Nos levantamos sobresaltados y sorprendidos. ¡Dormimos en el sofá la noche entera! Theo y yo estábamos llenos de vergüenza. Su mamá nos mira con una mirada jocosa y su papá entra en la sala. —Buenos días jóvenes ¿Cómo están? —Se rio —¿Fue muy buena la noche eh? —Padres no nos malenti

