Theo
Ya casi es San Valentín, un día lleno de color rojo, rosas, peluches y chocolates baratos. Nunca me emocionaba este día, pero ahora que tengo tiempo con Abey, me siento en la obligación de hacer algo para ella este día, pero ¿Que seria que haría por ella?
Pensando en esto, Lenis me llama al teléfono, lo contesto.
—Hey campeón ¿cómo estás?
—¿Bien y tú? Supongo que el casamiento te sienta de maravilla. Estas más tranquila.
—yo estoy gozando de lo lindo aquí en el Caribe con mi galante esposo querido, deberías de hacer lo mismo.
—¿irme al caribe?
—Casarte tonto. Ya tienes trabajo y un departamento decente. Abey ya está preparada para casarse contigo ¿que no lo ves?
—Al contrario de ti Lenis yo si tengo mente a la hora de casarme y sabes que, aunque tengamos una relación sólida no sé si sea bueno casarnos, sabes la condición de Abey.
⸺¿acaso tiene esquizofrenia? ¿cáncer? ¿una disfunción? ¿No? Pues cásate, cariño.
—¡Lenis no seas odiosa! —Contesté. —Abey está aún en tratamiento psicológico así que después de este proceso lo consideraré.
Ella solo se río, odio cuando ella se pone pesada.
—Seguiré disfrutando del caribe abuelo, no dejes pasar más tiempo —vocifero.
y colgó
Hija de su madre.
Solo llamo para molestarme así que la ignoraré
Camine hacia la escuela en donde trabajo pensando en lo que me dijo.
¿Estaré listo yo para casarme?
//
No me he contactado en todo el día con Abey, decidí darle su espacio mientras tomaba sus terapias, esto le ayudaba a que no desarrolle un tipo de codependencia. Cosa que me alegra que no sea así, no quiero ser un mal para ella después.
Las cosas del trabajo estaban bien, pero aún no sabía que darle a ella de San Valentín.
¿Flores? no sé, son muy clichés.
¿Chocolates? Le gustan, pero no sé, sería muy normal.
Ah, esto es tonto.
Tomé mi celular para distraerme un poco de mis pensamientos y dejar de pensar en ella un poco. Aunque se me hace difícil, no dejo de pensar en ella. Mirando entre todas mis apps decidí jugar un poco al Candy crush.
Me divierto ahí mientras me relajo en el sillón, me relajé bastante de seguro, porque al parecer me dormí y ni cuenta me di. Estaba soñando y no entendí que soñaba, me sentía en el limbo o algo así. Pero era extraño, porque me sentía en una pesadilla mas que nada y no un sueño normal. Me levanté queriendo tomar aire, pero no podía, ni siquiera podía moverme.
¿Pero qué pasaba? Esto es irreal.
A duras penas desperté, respirando forzado. Odio esta terrible sensación. Es primera vez que me pasa, pero no quiero volver a pasarlo. Tocan a mi puerta y camino para ver quien es, es Abey. Mi dulce Abey. La abrazo con demanda y ella se sorprende. La extrañe muchísimo.
⸺¿Pero que pasa Theo? ⸺Dijo sorprendida.
⸺Dejame amarte ⸺Le dije sinceramente.
Se río con ternura y me dio un corto beso. De ahí pasó a la cocina y dejó algunas cosas que trajo.
—¿Tienes hambre precioso? —Preguntó.
Asentí y la dejé que haga lo que haría en la cocina.
Estaba mirándola detenidamente pensando. ¿Estábamos listos para casarnos? ¿Es correcto dar el siguiente paso? ¿Mateo no me ahorcaria verdad? Amo a Abey y somos muy compatibles y tenemos una buenísima comunicación pero no estoy seguro del todo. Me dedica varias sonrisas mientras aún la pienso. De seguro parezco un idiota mirándola como un bobo.
Sé que le regalaré de San Valentín, una deliciosa cena.
//
Día de San Valentín
Me visto de manera elegante para recoger a Abey y llevarla a un restaurante. Quería darle lo mejor ese día. Fui en taxi hacia su casa y salude a Liz y Mateo como siempre. Tuvimos una conversación amena en lo que esperaba. No pude estar más que feliz por ver a Abey, estaba preciosísima con ese vestido color turquesa. su cabello caía en ondas suaves sobre sus hombros, cosa que la había aún más resaltar su belleza. Es bellísima.
Nos fuimos agarrados de la mano como una pareja bien enamorada, en el taxi rumbo al restaurante donde le había reservado una mesa para nosotros.
—¿A donde vamos? —Me pregunto nerviosa.
—Es una sorpresa —Le dije riéndome.
Ambos nos miramos cómplices de nuestro amor. Llegamos al restaurante y caminamos hacia la entrada.
El recepcionista no quería dejarnos entrar, debido a que estaba muy lleno por motivo de San Valentín, justamente le reclamé por ello, no entendía el porqué si yo había hecho la reservación. Solo me rechazaron y nos tuvimos que ir. Que mal.
En serio me sentía pésimo ya que había querido esto para ella. Frustrado, me marché con Abey. Esta estaba confundida y no sabía lo que acababa de pasar, siento haberla decepcionado.
—Lo siento —Dije triste por ello.
—No te preocupes mi amor, en cualquier lugar yo estoy feliz contigo —Me sonrío feliz.
Yo también le sonreí, pero si no queda más remedio, improvizaremos algo.
—Ven —Tomó mi mano y caminamos dos cuadras.
Al parecer sabía lo que hacía pero yo no tenía idea a dónde carajos me llevaba.
—Aquí es —Dijo satisfecha, era un lugar donde vendían tacos —Que mejor que unos tacos por el día de San Valentín.
Asentí riéndome, después de todo tiene razón.
Entramos y comimos, eran deliciosos los tacos y su cara de felicidad no tenía límites. No cabe duda de que Abey y yo somos el uno para el otro. Mientras devorabamos los tacos, no pude evitar mirarla comer, era hermosísima.
—Aprovechando que estas mirándome como un descarado, quisiera preguntarte algo—Abey dijo buscando algo en su bolso.
—Si dime —Dije mientras me comía otro taco.
—¿Te quieres casar contigo?
¿Que?