Me termino de quitar la ropa y me siento a su lado en la cama. - No te has movido desde que llegamos, Connor — me toma de las manos y sonríe. - Se trata de Damián, de lo que me contaste a noche, de tu compañera de tesis y el accidente de tus padres. Solo mencionar eso me eriza la piel y se me arruga el corazón. - Es necesario hablar de eso ahora, cuando estamos felices. - Debemos, aunque no nos guste. - No veo cuál sea tan importante para dañar la noche. - Mi estrella, cuando me contaste lo que te hizo Damián, obvio me alteré, has sufrido tanto por lo que él te dijo y te hizo que estoy tan furioso que lo quiero matar. - Eso es pasado, lo he aprendido a manejar, sé que haberlo negado todos estos años como si no hubiera pasado nada fue un mecanismo de defensa, tal vez eso propagó mi

