Respira Connor, tranquilo, aguanta un poco; pero qué dolor tan hijo de... - Bueno, suegritos no pueden decir que no soy un yerno confiable, me fui antes de comerme mi dulce ácido por respeto a ustedes. Ahora tengo un dolor de... Connorcito, que me está matando. - Veamos si un baño bien frío me quita el dolor de huevos que tengo. Entro a la ducha bien fría, que no ayuda mucho por qué me invaden esos ojos rosa-violeta, ese cuerpo tan bien conformado y esa boca tan caliente y fogosa. - ¡Demonios, esto no me ayuda! Tengo que ayudarme con mis manos a bombardear mi Connorcito pensando en mi odiosa estrella, con sus ojos violetas intensos, mirándome fijamente, la humedad de su boca ácida y caliente, invadiendo mi boca mientras sus manos pasan por todo mi cuerpo, sus uñas enterrándose en mi

