Salgo corriendo del juzgado para llegar a la reunión con mi odiosa, espero le hayan gustado los chocolates. - Justo ahora mi celular decide quedarse sin batería y toda Caracas decide salir a la calle. ¡Dios, muévanse! - ¡Suegros no me ayudan! Con lo difícil que es su hija y ustedes me la ponen peor. ¿Es una prueba? El teléfono sigue sin prender uno por ciento de carga, uno ¿Qué se supone que haga con eso? Llegó tarde a la empresa, de seguro me manda a freírme como un pescado en la quinta paila de la olla de aceite quemado dónde vive su mayor admirador. - ¡Ey, abogado! ¿A dónde vas corriendo? —escucho al señor, Juan. - Hola, hablamos ahora — le señalo a las oficinas. - Los reyes de este reino no están — me detengo a la mitad del camino y me dirijo a dónde está él. - ¿No están? — mir

