Después de la cena, Todoroki se dirigió a la habitación de Bakugō. Quería mostrarle la canción que utilizarían para el show. Al llegar a la puerta, abrió con la tarjeta. -Deberías golpear, en vez de abrir- le dijo el cenizo, colocándose una polera- Alguien puede verte. -Sí granadita, cómo digas. Traje la canción para que la escuches. Katsuki levantó una ceja. -Será simple, de seguro la has escuchado. Es antiguua, pero sensual. Nos viene perfecto. Puso el pendrive en la computadora del ojirubí y dio play a la canción. Apenas comenzó, las mejillas del cenizo se sonrojaron, miró a Shotō, que lo observaba con una sonrisa ladina. -Tiene más de dos voces. -Yo partiré cantando, las voces suaves las cantaré yo. Tú harás la más gruesa. Además- dijo acercándose- Nos moveremos, sin tocarnos,

