Mientras Melisa estaba conduciendo no pudo evitar sonreír con amargura al recordar la expresión de Fabricio cuando ambos se despidieron. *-Ese chico realmente es bueno. Tan bueno que es hasta malo, me siento como una villana...* Aun que tenia un sentimiento de culpa por lo que paso, ella no creía que había echo lo incorrecto. Puede ser difícil para Fabricio pero el después de un tiempo entendería que fue por el bien de el... *Eso espero...*pensó con pesar. Con su mente llena de tales pensamientos llego a su casa y al llegar se dirigió directamente a la habitación de su hijo. Pero antes de poder hacer eso, escucho ruidos provenientes de su habitación que le resulto demasiado raro. Ya era tarde y nadie debería estar en su habitación ya que la limpieza de su dormitorio se hacia a la maña

