CAPÍTULO XXII SANGRE Bet El beso de Alex lo seguía sintiendo en mis labios, ¿Cómo puede actuar tan normal luego de lo que hizo?, no entiendo a los hombres, definitivamente es un idiota. Me preocupe al verlo tan adolorido, una de las cosas que tenía prohibido hacer era salir en la noche, fuera del horario establecido. Hasta ahora, no me había ocurrido nada malo,le dije a Alex que lo obedeciera, pero soy su acompañante, es mi deber ayudarlo, tal vez así me deje salir para ver a mi familia. -pensé- Dormí unas horas, luego salí de mi habitación sigilosamente, la casa estaba completamente oscura, no veía a Silvio tampoco, de seguro descansaba. Nunca había subido al último piso, pero hoy sentí curiosidad, todo estaba tan calmado, estaba oscureciendo, y al parecer la casa estaba vacía. De

