La tensión en el castillo era palpable. Aunque los miembros del grupo intentaban mantener la calma, el peso de la advertencia del Guardián del Horizonte resonaba en cada rincón. El sacrificio mencionado había sembrado una semilla de duda en sus corazones, especialmente en el de Isolde, quien sentía una conexión inexplicable con esas palabras. Durante la noche, mientras el resto dormía, Isolde volvió a enfrentarse al espejo encantado. Esta vez, su reflejo no la imitó. En su lugar, una versión oscura de sí misma le habló con una voz que parecía provenir del Vacío. —Sabes que serás tú quien deba hacer el sacrificio. Nadie más está preparado para soportar ese peso. Isolde negó con la cabeza, tratando de alejarse del espejo, pero sus pies parecían anclados al suelo. —No puedo tomar esa deci

