MÓNICA
Con cada caricia, cada beso, y cada acaricia que me da me siento esas chispas correr por todo mi cuerpo dejándome con la necesidad de obtener más de las manos de Alejandro.
Besándome mientras me manosea a la vez me acaricia la parte inferior de mi cuerpo, me empieza a faltar el aire por cada beso que el me da, las chispas me mantienen caliente durante cada ataque de besos, cada caricia, muevo mis manos a mi pecho para dar el mismo calentamiento los deseos me ayudan a seguir aumentando la presión que me sigue creciendo calentándome en la parte inferior de mi abdomen, mientras sigue creciendo veo que Alejandro sigue haciéndome desear más de algo que no estoy seguro de qué podría ser pero reconozco que es entre medio de mis piernas.
Cuando creo que no me va a liberar mis necesidades, Alejandro baja su cabeza a ponerse entre medio de mis piernas para gruñirme haciéndome jadeo mientras siento mi cuerpo con la piel de gallina al sentir su boca caliente en mi parte más íntima.
— ¿Alejandro?— digo en susurro cuando siento su lengua en mi vulva, empiezo a sentir su lengua entra a lamer mis entrañas haciendo que mis caderas se muevan involuntariamente ante sus lamidas.
Gimiendo siento la presión crecer, el deseo volviéndome loca por tener una liberación de los sentidos, muevo mis mano para aguantar la cama tratando de irme de estos sentimientos que no encuentro la liberación.
Alejandro toma mis caderas en sus manos para controlar mis movimientos, y de repente siento un dedo entrar en mi y la sensación acumulada de cuando su lengua estaba dentro de mí comenzó a sentir que finalmente tenía una oportunidad de ser liberada, Alejandro comenzó a empujar su dedo cuando sentí que su dedo no era suficiente colocó otro, y sentí un tercero. uno entra haciendo que lo que sea que se había construido explotara en toda su cara.
Estaba en una maravillosa sensación de sentimientos, tratando de controlar mi cuerpo para calmarme después de la emoción que había experimentado con Alejandro al intentar calmar mi cuerpo me seguía sonriendo de las emociones que están sintiendo.
Me sentía viva en este momento, libre, feliz hasta y no sabía por qué ni qué era lo que me había pasado para sentirme de esta manera, pero sabía que todo era porque estaba con Alejandro.
Sintiendo su boca en un lugar particular me tomo por sorpresa y me sentí conmocionada en buenos sentimientos, cuando Alejandro chupo un poco en esa área gemí un llanto de apreciación.
Mi cara esta roja, y me duele mis ojos de aguantar mis deseos de dormir, esto me a relajado de manera increíble, descansando en la cama Alejandro sale de debajo de mi para empezar a chupar mi cuello en un lugar que el a estado apegado desde que empezó en hacerme el amor.
Moviendo mis manos para tocar la cabeza de Alejandro el me toma las manos en las suyas, entrelazando sus dedos a los mio el me dice con una voz baja.
— Esto va a doler por un momento, pero te prometo que te sentirás de maravilla después de el principio para siempre, mientras estés en mi lado,— me mira con ternura— ¿estás lista Mónica?
Alejandro toma una mano para abajo y mis ojos se mueven a donde su mano fue para ver que el tomo su m*****o en su mano para frotarlo y me recuerdo de la tarta que Madre Luisa nos enseñó antes de ahora.
Alarmada Alejandro pone su cara a verme con esos ojos de miel, su bella cara rectángula de la cual le cae su pelo rubio de rizos grandes caen al frente, su cara está de un color rosita mientras me observa con ternura.
El toma su mano para secar su cara que tiene todavía mis jugos y vuelve a su m*****o para seguir frotándose, sus actos me empezaron a volver en crecer adentro de mi al mirar lo que hacía.
Me estaba dando los mismos sentimientos cuando Alejandro empezó esta magnifica aventura, pero temía el dolor que estaba por venir al recibir su m*****o grueso, era de buen tamaño pero temía que fuera demasiado grueso.
— ¿No existe otra manera?— le miro a su are que me recuerdo ser llamado pene cuando Alejandro me dice en un tono sensual de ronco— No mi amor, tranquila, yo te tengo solo sigue respirando, mantente en paz y sigue pensando en lo que acabamos de hacer porque eso se multiplicará bien pronto— el posiciona su pene para volver a mover su boca en mi cuello.
Su mano vuelva a la mía mientras el entra poco a poco, el dolor se sintió en el segundo que el empuja y de repente sentí un fuerte pinchazo en mi cuello que me hizo sentir un pequeño dolor de cabeza en segundos todo este dolor se transformó en la sensación más increíble de que lo que nos tomó un tiempo antes de alcanzar fue alcanzado en segundos por el dolor.
Las chispas ahora las siento con una fuerza que me están dejando sin aliento, es demasiada de felicidad y de repente volvió un poco el dolor pero no tan horrible, Alejandro no se mueve tan rápido pero yo si me empecé a mover hasta que siento entrarme, el deseo de tener mas de el me deja actuando con instintos que no eran por complemente mías.
Me sentía diferente, con energías que no tenia, deseaba tanto seguir detrás estas sensaciones, Alejandro seguía mi ritmo.
Seguimos gimiendo entre los movimientos del otro, nunca dejamos nuestras manos ir de el uno a otro, su fuerza era lo único que me mantenía en la cama.
Todo lo que he estado aguantando salió como una fuente, tire mi cabeza para atrás y deje que mis gemidos crecieran tan altos que creía hacerle daño a los oídos de Alejandro, me aprieto mi pecho con su boca para relajarme, el sentir su boca chupar mi ceno me dio mas de este deseo carnal y moví mis caderas para tratar de seguir su ritmo.
Sin pensar le pido— ¡Más!— Alejandro se remueve de mi parte, y me voltea presionando mi pecho con el colchón, sin esperar por mi respuesta me toma mis nalgas y vuelve a entrar su pene para seguir empujando con furor adentro de mi.
--¡Alejandro!— le grito sintiendo la presión crecer tan rápido que siento que me voy a desmayar de todas estas emociones.
Siento su mano dar a mis nalgas dejándome sentir el arder pero a la vez sentirme con energía de seguir, esto me hace gemir del gusto que me dio.
— ¡Mónica me vengo!— después de un rato que el sigue empujándose adentro de mi siento que una vez más me dejo ir libre de lo que me aguantaba adentro y es aquí donde Alejandro me lleno de lo mismo que antes, me sentía llena y caliente desde adentro.
El no para de empujar pero si baja la velocidad que me estaba dando, más calmado, Alejandro mueve sus manos para acariciar mi espalda, tomando mis hombros se sale de mi pero vuelve a entrar haciéndome llorar de repente.
Alejandro me alza para estar en mis manos en el colchón me pregunta — ¿Te gusto?— sigue moviéndose hasta que siento algo conectarse adentro de mi y dejo un gemir salir de mis labios de lo tranquila que me a dejado Alejandro.
Escuchando Alejandro tratar de calmarse también, siento que algo es removido de mi y me deja sintiendo un poco vacía, pero no me da tiempo de seguir sintiéndome de esa manera pues Alejandro se acuesta a mi lado bloqueando la vista desde donde están las puertas de madera.
Alejandro me empieza a besar mi piel empezando por mi frente, devolviéndome las chispas, me trato de mover para estar a su lado pero en vez de moverme lloro del dolor que siento entre medio de mis piernas, pero también siento el conflicto en desearlo, de volver a tenerlo adentro de mi.
Escuchó sus gruñidos, mientras el mueve sus manos debajo de las mías, me levanta para ajustarse con mi cuerpo, besando mis hombros trato de no dejar que el cansancio me tome por completo.
El mueve a nuestros pies para estar enredados, conectados juntos aún en la cama le doy una sonrisa, con pocas energías le digo.
— Esto ha sido una experiencia increíble, y le agradezco por ser paciente, amable, gentil y confiado en esta acción, estoy extremadamente cansado por los eventos ocurridos pero espero saber cómo— me paro en hablar pues empiezo a sentirme feliz, inexplicablemente feliz.
Miro para arriba en donde está Alejandro y me encuentro con un hombre mirándome con ojos de un in niño feliz.
Sin deseos de preguntar, sintiéndome tranquila en sus brazos, me siento que nadie me podrá hacer daño, pero veo mi visión empieza a ponerse borrosa y me cierro los ojos por un momento pero es ahí donde me lleva a dormir.