Haciendo todo lo posible por tomar sus posiciones de nuevo, las paré a todas con firmeza. — Claramente, ninguna de ustedes desea ser parte de mi manada, y eso es respetado. Pueden regresar al cuarto, pero solo hasta mañana tendrán ese cuarto, pues mañana nos vamos, y desalojaremos a todos los que vivían en este castillo en algún momento. Mis palabras hicieron que todas se pusieran agresivas, y en ese momento vi cómo Marisa caminó a estar cerca de mis pies. Claramente, me tenía más miedo a mí que a ellas, y eso no fue nada fácil de ver, pero lo entendía. — Basta de actuar como niñas en una rabieta innecesaria y entiendan que ustedes ya no son reales, ni lo serán en el futuro. Con eso, una tomó su zapato y trató de tirármelo. Pero, con odio, dejé salir mi aura sobre ellas, y con eso ente

