Autora
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Aquella noche fue diferente, el ahora Alfa Axel ha recibido a una loba, la sensación de no saber más sobre su lobo lo desespera.
Por la mañana Axel se está dando un baño con agua fría.
— Oye ¿acaso no conoces el agua tibia? esta agua está helada y son las siete de la mañana — La loba se queja desde muy temprano.
— Ya cállate, debo despedir a la Reyna lobo y después debo ir a la escuela, no creas que me la paso flojeando, pronto iré a la universidad y debo prepararme, ser el Alfa no me libera de ciertas responsabilidades sobre todo con el anciano que siempre me está molestando — Axel se queja de sus obligaciones como estudiante y chico normal, faltan seis meses para que cumpla dieciocho y aún más para que termine la escuela, pero el se da ánimo diciendo que pronto acabará.
— No me gusta la escuela — dice Zarena quejándose de nuevo.
— Hay por favor, ¿a cuántas escuelas has ido que no te gusta?, ¿por cuántos cuerpos has pasado que no me has dicho?, confiesa ¿a eso te dedicas a robar cuerpos?, ¿eres alguna clase de usurpadora? — Las palabra de Axel molestan a la loba.
— ¡Yo no me equivoqué!, me han enviado por alguna razón, deberías ser más amable que ya me estoy cansando de tu actitud patética —.
— No me digas, pues agarra tu cansancio y lárgate de mi cuerpo, no creas que esto es lindo para mí — discuten por un rato más hasta que salen de la casa al encuentro de sus superiores, ya es casi medio día y al fin la Reyna lobo se va dejando algunos consejos al nuevo Alfa.
— Bueno Axel me voy, me esperan en otro lado — Dice Eris del brazo de Sadiel.
— Gracias mi reina, espero que vuelva pronto, le prometo que cuidaré bien de mí manada —.
— Eso espero, cuento contigo para esto — Son las últimas palabras de la Reina Eris.
Una vez solo, Axel comienza a planear todo lo nuevo junto a su Beta.
— A partir de mañana comienzan los entrenamientos en el gimnasio, reúne a los mejores guerreros para que ayuden a entrenarlos, esos mocosos dejarán de perder el tiempo y se volverán letales, no perderé a ningún lobo mientras viva — Afirma Axel.
— Si Alfa, ¿algo más? — Pregunta Ángel, Axel mira a su Beta por un instante.
— ¿Debemos volver a la escuela? — Le pregunta decepcionado y Beta Ángel solo sonríe.
— Si Alfa, debemos volver a la escuela, los maestros lo han disculpado hoy gracias a la Reina Eris pero mañana será falta, recuerde dar el ejemplo — Axel asiente y se queda solo en la oficina.
La casa del Alfa Axel es enorme, el piso marmoleado y las paredes blancas, una sala grande con sillones de color marrón claro y una pantalla enorme junto a su play station, la oficina principal está junto a la cocina y las escaleras suben hasta las habitaciones, muchas, suficientes para darle refugio a la mayoría de su manada, cada habitación con varias camas que son literas triples y los baños son compartidos aunque muy grandes, también las regaderas son compartidas, eso no le molesta a nadie, en la parte de abajo están las habitaciones privadas, separadas solo por una puerta que crea la sección de la casa a la que nadie tiene acceso, un lugar muy misterioso, sobretodo para los más jóvenes, que hacen teorías conspirativas sobre el lugar prohibido en la manada.
Axel ahora debe manejar los negocios familiares y además estudiar, lo que es abrumador y le deja muy poco tiempo para socializar, desde más jóven su padre lo ha entrenado, es por eso que su lista de amigos es tan corta.
— Buenos días Alfa — La voz alegre de la loba lo despierta muy a tiempo al día siguiente.
— Buenos días, creí que te habrías ido cuando abriera los ojos — Responde Axel caminando al baño.
— Pues lo siento pero no puedo escapar de tí y tus malos chistes — dice la loba.
Axel sube a su auto, hecha la mochila atrás y se acomoda el uniforme, conduce despacio hasta la escuela donde su Beta lo espera.
— Alfa, más tarde tiene una reunión con el anciano, ya sabe cómo es, dice que debe ir sin falta —.
— ¿Tengo opción? — Beta Ángel niega y entran a sus clases, todo el mundo actúa normal, los profesores no tienen preferencia pero siempre hablan con respeto ante su alfa.
— Que día tan aburrido, creí que ser Alfa era emocionante — Se queja la loba mientras llegan a su casa de nuevo, después de un largo día escolar.
— Oye Zarena, ¿recuerdas algo de antes de despertar?, quizá el como llegaste a mí en lugar de con tu humana — Axel parece interesado en resolver este problema.
— No, lo siento — responde algo triste la loba.

— ¿Con quién hablas Axel? — llega de pronto Maribel acariciando al Alfa.
— Con mi lobo, ya despertó y charlamos pero... ¿tú qué haces aquí? — La chica sabe bien a qué ha venido.
— Te extraño — Le dice siendo tierna, Maribel apenas mide un metro con cincuenta centímetros, es pequeña pero tiene un carácter del diablo, además siempre está acompañada de su hermano gemelo, que a diferencia de ella es enorme mide un metro noventa, Axel mide un metro ochenta y siete así que es un poco más pequeño.
Maribel suele intimidar a los demás sintiéndose la dueña de la escuela, asegurando que al ser la única a la que Axel le permite estar cerca está destinada a él, será la futura Luna de la manada.
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— Lo siento Mary, pero no estoy de humor para eso, ve a tu casa — Le dice Axel, pero ella jamás había sido rechazada por el Alfa, es la primera vez y no le gusta para nada el rechazo.
— Puedo hacerte compañía, solo eso que tal — Ofrece.
— Lo siento pero tengo trabajo, sal de mi casa, el domingo vendrán algunos compañeros, te veré entonces — Axel intenta sacarla de la casa sin ser grosero, pero no tiene mucha paciencia.
— Pero falta mucho para el fin de semana, ¿te puedo ver el viernes? — Insiste.
— Dije que te vayas, ¡ahora! — Mary no tiene más opciones que obedecer y salir de la casa dejándolo sólo con su loba.
— Esa chica no me gusta, ¿te acuestas con ella verdad?, creí que nadie te tocaba pero ayer ví que te dió un beso en la mejilla — Zarena parece algo irritada.
— Que te pasa ¿estás celosa de Mary?, quizá ella sea mi Luna, debes tratarla con respeto escuchaste — Axel lanza la advertencia a Zarena.
— Como sea, además como estaría celosa, yo solo soy un espíritu animal en tu cabeza — La loba guarda silencio gran parte del día después de esa pequeña discusión.
— Podemos salir estoy aburrida, has trabajado toda la tarde, además tengo hambre — El Alfa al mirar la hora se da cuenta de que realmente es tarde, se levanta y toma solo la chaqueta para salir de casa hasta el restaurante.
— ¡Hay loba! — expresa Axel justo antes de comer.
— ¿Ahora que hice? — pregunta ella sin entender que sucede.
— Tienes hambre.... y nisiquiera puedes salir, tu no sentirás hambre hasta dentro de seis meses, justo ahora eres como un fantasma, y me has pedido de comer — ambos rien ante la situación pasando una cena excelente.
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Axel camina bajo la noche recibiendo reverencias a su paso y saludos de todos lados, la noche es alegre. Con las nuevas reglas del Alfa nadie debe esconderse y es extraño ver a lobos pasar corriendo en el pueblo.
— ¿Te gusta ser Alfa? — Pregunta Zarena antes de tomar asiento en el parque.
— Me gusta, sabes una cosa... ser Alfa significa que todas estas personas confían en mí, no todos me aman pero aún así me respetan y ponen sus vidas en mis manos, debo amarlos a todos, incluso a mis enemigos, debo ser generoso — Axel habla mirando sus manos recordando las palabras de su padre antes de morir sintiendo tristeza en el corazón, confiando por primera vez en alguien, esa es la sensación que la loba transmite por alguna razón sobre él.
— No tenía idea, ya veo que no eres tan cretino, la manada es lo más importante, prometo que te ayudaré en el tiempo que esté aquí, no estás solo Alfa, cuenta conmigo, seré tu compañera temporal y recuperaremos a tu lobo — Zarena está animada y se siente una conexión entre ambos, que hace feliz al Alfa.
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Los preparativos para los nuevos entrenamientos terminaron, Beta Ángel tiene listo todo, reune a los mejores guerreros y avisa a todos que deben presentarse después de clases, se dividieron los grupos en tres: los principiantes y los chicos con experiencia, Mary está entre los principiantes mientras su hermano está en el segundo, el tercer grupo es para los chicos que ya han peleado antes en alguna batalla como Axel, chicos más sanguinarios y que lograron sobrevivir de alguna forma.
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— ¡Ángel! — se escucha un grito, es Mary que se acerca al Beta llamando su atención con la mano al aire.
— ¿En que grupo va a estar Axel?, ¿puedes ponerme en ese? — sugiere al Beta.
— Entrenará en todos, los días no lo sé el no tiene horario, será según lo necesiten — Mary está pensativa, intentando saber en qué grupo estará la mayor parte del tiempo.
— Mary, si quieres estar cerca de él deberías entrenar duro para cambiar de grupo y ascender convirtiéndote en una gran guerrera, tu tamaño no es impedimento — Beta Ángel sale de la escuela en busca de Axel que tuvo que salir a causa de un avistamiento en el bosque.
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Alfa Axel está agotado, apenas respira lleva una hora corriendo en busca del lobo salvaje, pero no puede encontrar nada.
— Camina un poco estás muy cansado, no lo encontraremos, deberíamos volver debió escapar hace mucho ya perdimos el rastro y aún debes ir a entrenar a los chicos, hoy es su primer día — Zarena intenta hacer que vuelva y el Alfa la obedece sin notarlo, llegando de nuevo a la manada dónde su Beta lo espera para iniciar el entrenamiento.
Una vez comienzan los entrenamientos, los chicos se vuelven más decididos y siguen los primeros pasos al pie de la letra, mientras Axel entrena mentalmente a la loba para que se vuelva más fuerte.
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— ¡Vamos Zarena no te rindas! — Dice Alfa Axel animandola...
Un mes ha pasado desde el día que la loba llego a su vida por error, Axel se ha vuelto un poco lejano a las personas por la falta de tiempo, entre la escuela, los entrenamientos, el trabajo y ahora los recorridos que realiza para la seguridad del pueblo, está demaciado ocupado.
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Están en el entrenamiento, con el tiempo pasando Zarena puede salir un poco más, ahora puede tomar el control en el cuerpo del Alfa, están en entrenamiento y frente a ellos está el hermano de Mary.
— A la derecha y después un golpe, ¿lista?, debes ser ágil si me golpea te castigare Zarena — La loba ya ha mejorado mucho pero está por debajo del hombre frente a ella, lo que la vuelve débil y la expone.
— ¡A tu derecha! — Le grita Axel pero cuando reacciona un puño se impacta en su pecho, el chico logra empujar al Alfa que cae ante la sorpresa de todos, nadie lo había tocado hasta ahora, aprovechando el chico se abalanza contra él a golpes, Zarena solo mete las manos.
— ¡Dame el control! — Le grita Axel, que al tener el control detiene el golpe con la mano, esta muy enojado pero, por el hecho de que la loba sea tan débil.
Levanta el pie y le da una patada en el estómago lanzando al chico lejos y se pone de pie con una sonrisa de lado, levanta los puños y lo invita a pelear de nuevo.
El chico se detiene, al ver la actitud de su Alfa, sabe que esta molesto y siente un poco de miedo.
— ¿Que esperas? continúa, cuando estés frente al enemigo él no va a tener piedad, no te detengas hasta que esté muerto ¡Vamos! — El chico se acerca lanzando un golpe que Axel esquiva rápido plantando un golpe en su nariz haciendo que sangre en el suelo.
— ¡No se confíen jamás, deben ser firmes y letales mocosos creídos!, no saben cuándo podrían atacarnos, ¿como defenderán a su manada si solo están llenos de piedad y dudas, deben amar a su manada no al enemigo — A diferencia de su padre y aunque lo intenta, Axel no puede perdonar tan fácil y menos molesto.
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Axel está en el baño de la escuela, a punto de ponerse la camisa azul marino que se pega a su cuerpo cuando Mary entra con un sujetador y shorts, está llena de sudor, Axel solo la ignora estando de espalda.
— Ahí viene tu amiga, puedo oler sus hormonas a kilómetros, se súper alborota solo quiere que le des placer — Las constantes quejas de la loba sobre Mary y su necesidad s****l hacen reír al Alfa.
— Cálmate celosa — Zarena bufa ante sus palabras mientras Mary abraza por la espalda al Alfa.
— Axel, no te eh visto en días, mi hermano dice que le rompiste la nariz pero también dice que logró derribarte y darte algunos golpes, ¿eso es cierto? — El recuerdo molesta al Alfa.
— Lo es, pero que no levante demaciado su pequeño ego, fué por que estaba ocupado hablando con mi lobo, no estaba entrenando realmente — No puede decirles que es el espíritu animal de otra dentro de él aprendiendo a pelear.
— No importa yo le diré, pero te sientes tenso, si quieres puedo visitarte está noche, mis padres saldrán y puedo llegar algo tarde — Dice Mary, pero Axel quita las manos su cintura.
— Sabes que no me gusta que me toquen mucho, y lo siento pero tengo mucho trabajo y no puedo, aún me acostumbro a todos mis deberes y no tengo tiempo, quizá después — Responde Axel que toma su mochila y sale con una risa en la mente.
— ¿De que te ríes Zarena? — Le pregunta divertido.
— La cara que puso la pobre Mary cuando la rechazaste, creo que no resistirá mucho tiempo, quizá yo... podría intentar no interrumpir cuando estés con ella, ya hace un mes que no tienes relaciones y debe ser difícil para ti — Dice Zarena.
— ¿Estarías de acuerdo con que esté con una chica? — Le pregunta sorprendido.
— Si, supongo que no hay problema no es como que seas mío, igual dices que ella será tu Luna, debo respetarla — Su voz es desanimada, con un poco de tristeza.
— De acuerdo, gracias por eso, pero Mary no será mi luna, solo lo dije por que estaba enojado no creo que ella sea mi pareja destinada, es solo que la conozco desde hace ya varios años, una vez le di un golpe mientras peleaba en la escuela y me sentí mal por eso la dejo estar cerca, es bastante pequeña y frágil, pero solo eso, deja de sentir celos quieres y cambia ese tono de voz, no me gusta que estés triste, que también puedo sentirlo y me desagrada — La loba deja salir un aullido feliz en su interior que los anima a ambos.
— Debes entrenar más duro, lo haremos durante el recorrido nocturno escuchaste, no debes ser débil ya viste lo que pasó con ese idiota, nadie es más fuerte que el Alfa, me has entendido — Habla Axel.
— Si Alfa Vickam — Nadie suele usar su primer nombre a excepción del anciano.
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Están en el bosque bajo un duro entrenamiento para la loba hasta que escuchan una voz, bastante burlona y fría a la vez.
— ¿Por qué huelo una loba? — Dice entre las sombras un hombre.
— ¿Que es eso? — Pregunta Zarena poniéndose en guardia.
— Es mi amigo, ¡ven acá Isra, asustas a mi amiga! — De la oscuridad sale un extraño cuerpo, como un perro con sarna, flaco y lleno de sangre.
— ¿Fuiste a comer? — Pregunta Axel entre risas, la bestia que viene en cuatro largas y anormales patas se pone de pie levantando los hombros con una gran sonrisa dejando ver todos sus dientes, puntiagudos y amarillos mientras se acerca y Axel lo abraza.
— ¿Encontraste algo Isra? — Pregunta Axel, pero la loba siente un poco de repulsión al mirarlo mezclado con lastima a la vez por su aspecto grisáceo y sucio.
— ¿Quién es el Axel? — Pregunta en un susurro como si el animal pudiera leer su mente.
— Zarena el es Isra, es un chupacabras, saluda es buen amigo — Responde Axel, pero ella jamás había visto uno, la peste que expulsa es bastante asqueroso.
— Hola, mucho gusto soy Zarena amiga del Alfa — Isra mira asombrado el suceso.
— No... puede... ser... ¿de verdad tu Diosa Luna se equivocó y te dió una loba en vez de lobo?, increíble — Dice mientras toca el rostro del Alfa.
— No se equivocó, solo es una misión especial, ya sabes lo importante que soy, cuando cumpla dieciocho mi lobo volverá, ¿pero y tú?, ¿ya comiste o aún tienes hambre? —.
— Siempre tengo hambre Alfa — dice el chupacabras acercándose más.
— Que no me digas Alfa, dime Axel, toma — Resppnde el alfa extendiendo la mano, el chupacabras muerde al Alfa que solo aprieta la mandíbula mientras le chupan sangre ante la sorpresa de Zarena.
— Gracias Alfa, es usted el más noble del mundo —.
— ¿Llevaste todo a tu familia cierto? — Axel lo mira con tristeza mientras Isra asiente.
— Tranquilo amigo, ven a verme el fin de semana, tengo algo de sangre en casa para tu familia, puedes llevártela —.
— Si Alfa, gracias, lo veré después — Agradeciendo con reverencias pequeñas, el animal regresa por la misma oscuridad por la que llegó.
— Vámonos Zarena — Pero la loba tiene muchas dudas.
— ¿Que fue eso, por qué le has dado tu sangre no es de la manada?, ¿que clase de animal híbrido es ese, y por qué está en esa situación? — Axel deja escapar un gran suspiro ante sus preguntas.
— No juzgues por el aspecto Zarena, una pareja de lobo y vampiro tuvieron hijos pero nacieron así, es por eso que las razas no se mezclan y si terminan juntos no tienen hijos por el miedo a que tengan algo así, abandonaron a sus hijos y ellos tenían sed de sangre y hambre de lobo, vivían en el desierto escondidos por el día, por la noche, el único alimento eran las cabras que estaban encerradas y era presa fácil, tomaban su sangre y comían su carne, así fue como los humanos le dieron el nombre de chupacabras, ya que las encontraban secas, sin gota de sangre, no tienen espíritu animal solo son ellos, bueno... esa es la historia que los humanos cuentan, además son mis amigos, todos ellos y mientras intentan matarlos por su aspecto, yo los protejo —.
— ¿Y por qué le das tu sangre? — Le pregunta intrigada.
— Son mitad lobo, y de vez en cuando le doy de mi sangre para que tenga fuerza y pueda alimentar a su familia, su pequeña manada, son apenas como diez y quizá pronto se extingan, ninguno de los jóvenes quiere tener crias, están hartos de esta vida —.
— Y la sangre que vas a darle, ¿de dónde la sacaste? — Pregunta esta vez con miedo Zarena.
— De los lobos viejos que mueren, les extraemos sangre y la junto para dársela, ya verás en unos días —.
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Regresan a casa, Axel le ha confiado uno de sus mayores secretos, solo él y su padre lo sabían, y ahora la loba invasora.
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Estan en la oficina terminando un trabajo, el Alfa comienza a tener tiempo para él y sus amigos, es sábado y al día siguiente vendrían algunos chicos a su casa para pasar el rato, Beta Ángel esta frente al Alfa revisando algunas cosas mirando su extraño comportamiento.
— Alfa, tu Beta es muy guapo, tiene tu edad y tampoco tiene pareja, podrías hablarle de mi — El rostro del Alfa cambia entre los sentimientos de la loba y los suyos y el Beta lo ha notado.
— ¿Está bien Alfa se ve extraño? — Le pregunta, Axel levanta el dedo en señal de espera.
— Cállate y olvídalo, ni en un millón de años le hablaré de tí — Dice molesto Axel en voz alta, pero la voz en su cabeza es insistente y lo hace enojar.
— Mira sus ojos son lindos y que hay de esos brazos, son como los tuyos, fuertes y bronceados, me invitan a morderlos, vamos háblale de mí, quizá yo sea su pareja destinada — Axel se pone de pie y sale a la sala irritado dejando a su Beta atrás.
Escucha de pronto que tocan la puerta y abre rápido, un hombre más alto que él, delgado y con ojos azules esta ahí y lo abraza levantando su cuerpo del suelo.

— ¡Axel! — Los huesos de la espalda del Alfa hicieron un ruido fuerte al alinearse.
— Bájame, Isra, ahora — El chupacabras solo abre los brazos dejando caer a su amigo que intenta recomponerse.
— ¿Él es Isra?, ¿el mismo de la otra noche? — Axel asiente mientras entra a la casa ante la mirada del Beta que los mira entrar a la parte prohibida de la casa, los ve entrar entre risas.
— Ángel — Dice el Alfa antes de cerrar la puerta.
— Ve a casa a descansar, tomate el resto del día libre, yo me ocuparé de todo — Ángel jamás imaginó que tendría un día libre.
— Si quiere puedo ayudarlo, no tengo nada más que hacer Alfa — Axel lo piensa por un momento pero al final niega y cierra la puerta con llave por dentro asegurándose de que ningún curioso entre