CAPITULO CATORCE.
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MI ERROR.
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Ulrik no me permite avanzar más y no tengo tiempo que perder.
— ¿Qué sucede? Hablaremos sobre todo esto una vez que las salvemos, no te pongas pesando mocoso — Le regaño lleno de ansiedad por el tiempo que perdemos. Ya sé que es mi espíritu animal el que apenas cumplió dieciocho años, y el idiota fui yo; pero ahora debemos enfocarnos en lo importante. Y siento al fin que, aunque le cuesta, hace lo que le digo.
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Palabras de Tara.
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Mateo me mira fijamente, mientras se acerca lento a mí
— Tara, vámonos ya — Su tono de voz causa en mí un escalofrío terrible.
— ¿Dónde está ella? — Me atrevo a preguntar, temiendo por un momento que mi pesadilla se vuelva realidad. — Es tu pareja destinada, cometerías un crimen horrible si la has lastimado ¿Dónde está? — Pregunto de nuevo, y la respuesta, sin duda me ha dejado sin aliento.
— Ella se negó al rechazo, le insistí mucho que se fuera por las buenas y cuando yo iba a romper el vínculo intento detenerme, hice lo que tenía que hacer para estar contigo — Por la Diosa Luna, de verdad él … ¿La asesinó?
— Mateo por favor ¿Qué le hiciste a la chica? No te atreverías a matarla, sé que no, no es tan fácil con el vínculo de por medio ¿Dónde está ella? — Insisto un poco más, por dos razones, primera, espero que alguien me auxilie, y segunda, para saber dónde está en caso de que muera.
— Si quieres saberlo ven conmigo, te prometo dejarla libre si me aceptas como tu pareja destinada, tienes razón, no pude asesinarla, pero está en un lugar al que solo yo puedo acceder, la dejaré libre a cambio de tu amor — Y extiende la mano hacia mí, Mateo ha enloquecido. Lo siento mucho chica, pero tu decidiste irte con él, y no me arriesgaré, no quiero volver a sufrir.
— Esto es lo último que haré por ti Mateo, por los buenos tiempos, si lo tomas o lo dejas será tu responsabilidad, reina Eris ha decretado que, si volvías a molestarme, o cometías un pequeño error te asesinará, vete antes de que llegue, ya viene hacia acá, sabe que estás aquí — Lo veo pensar por un momento, tomando decisiones supongo.
— Bien, entonces, ya que eres tan amable te devolveré el favor ¿Te vas conmigo viva o muerta? — Y se abalanza sobre mí sin dudar con un par de dagas en las manos. Para ser honesta, creí que me atacaría con su lobo; pero tiene sentido que no lo apoye si le ha quitado a su pareja destinada.
Con su acción, la reacción de mi loba me asombra. Le dejo todo el control a ella que ha recibido ese extraordinario entrenamiento de Axel del que tanto habla. Dando un solo paso hacia atrás, esquivando uno de los ataques y sujetando a Mateo por la muñeca. Baja la otra mano, y de la misma forma captura la otra mano, dando todo de ella para que no la derribe. Suelta en un instante un cabezazo que le ha entrado bien en las narices, logrando desequilibrarlo y dándonos la oportunidad de correr de regreso a la casa de la manada.
Siento un tirón en el cabello que me detiene de golpe, solo puedo sujetar sus manos por la presión, mientras Zarena comienza a molestarse, saldrá en cualquier momento.
— ¡Suéltame idiota antes de que te arrepientas! — Pero parece que no va a ceder, y de nuevo le doy el control a Zarena, que aun con la posibilidad de dejarnos calva, logra girar su cuerpo derribando a Mateo de nuevo con un Seo Nage; pero esta vez intenta golpearlo, solo que con las dagas de plata en las manos del Alfa es difícil. Por lo que decide que alejarlo es lo mejor.
Lista para pelear y sin planes de escapar, Zarena se pone en guardia.
— Volveré con Vickram, y este idiota no va a detenerme — Afirma segura, y la apoyo esta vez, siendo nosotras las que damos el primer paso, lanzando el ataque contra Mateo, esquivando el filo de sus armas y logrando que solo un par de golpes lo impacten, que para mí ya es todo un éxito. — ¡Mateo eres un imbécil abusivo! ¡Te aprovechaste de esta niña, maldito enfermo! ¡Voy a asesinarte! — Mi espíritu animal se escucha tan enojada, y con tanta decisión de eliminar a Mateo que no me atrevo a llevarle la contraria.
— ¡Maldita sea Tara! ¡Solo huye conmigo! — Uno de los golpes de Mateo al fin logra herirme, dejando una herida bastante profunda en mi brazo derecho. Es tan dolorosa, me quema, pero mi loba no planea detenerse. Detiene el siguiente golpe y da una patada en el pecho del Alfa, lanzándolo lejos esta vez y logrando que suelte una de sus armas. No le da tiempo de reaccionar, se lanza sobre él de prisa, sacando los colmillos y mordiendo la mano armada, pero parece que no ha surtido efecto, pues me toma del cabello una vez más, esta vez decidido a terminar la pelea.
— Hazlo entonces ¡Mátame idiota! — Le reta Zarena, pero yo no quiero morir, aún tengo tantas cosas que vivir — Te falta valor, jamás te amaré, mi corazón ya le pertenece a alguien y una basura como tú nunca podría reemplazarlo — Pero ante esta confesión la mirada de Mateo se ensombrece, no parece nada feliz y aprieta fuertemente la daga, mientras la levanta lento frente a mí.
— Pues si ya no serás mia, no serás de nadie — Zarena mete las manos, pero yo he cerrado los ojos lista para el impacto, y probablemente la muerte.
Lo siguiente que siento es el impacto de mi cuerpo contra el suelo, y veo a Ulrik sometiendo a Mateo, ha llegado justo a tiempo para evitar mi muerte.
— Espera Vickram, no tienes permitido asesinarlo, sabes que eso causará muchos problemas que prefiero no tener que explicar a una bola de ignorantes — Reina Eris también ha llegado dando la orden de no asesinarlo. Aunque le tema, sabía que ella no me abandonaría. Y Axel obedece de inmediato, pero en su mirada puedo ver un nuevo tipo de ira, algo diferente, algo … de dolor.
— ¡Por favor, Eris! ¡Deja que lo asesine! — Y el silencio de la reina deja todo en un horrible y eterno suspenso.