PRIMERO MUERTA

1417 Palabras
CAPITULO DOCE. . PRIMERO MUERTA. . — ¿Estas segura? — Me cuestiona tras escuchar mi petición, pero es la primera vez que estoy segura de mis acciones, y asiento llena de confianza. — Hagámoslo, creemos un nuevo inicio para nosotros, y comprometámonos con esta marca — Lo observo fijamente a los ojos, estoy confiando plenamente en él, y espero que no me falle; aunque parece dudarlo por un segundo ¿Será que falta algo de lo que no me doy cuenta? — Esta bien, hay que hacerlo, pero primero debemos ir a un lugar para investigar un poco, lo haremos al volver, por la noche — Tiene razón, debemos concentrarnos primero en la misión, pero las palabras de la reina aun dan vueltas en mi cabeza; quizá tiene razón, eso nos protegería más de Mateo que, sinceramente, espero no encontrarlo ni por accidente, que siga en su manada refundido como el cobarde que es. Y avanzamos muy temprano por la carretera, en el auto de la reina, que amablemente nos ha prestado para esta misión. La carretera es aburrida y fría, solitaria y eterna, algo sombría para ser sincera, da algo de miedo. Nos dirigimos a un campamento de lobos salvajes en adiestramiento, están ahora bajo la protección de la reina, y entre ellos se encuentra un viejo lobo, que dijo en su momento ser pariente de los chupacabras, y que fue desterrado de su manada solo por tener el apellido. Se unió a los salvajes para no morir solo, pero parece saber más de lo que dice, nuestra misión es sacarle toda la información de manera rápida. Y al llegar al lugar donde ya nos esperaban, Alfa Sadiel nos recibe y nos direcciona hasta donde está el sujeto. — Habla con ellos, ya sabes que hacer — Ordena el Alfa con voz firme y dura, y el hombre solo asiente, haciéndole una reverencia. — Les contare todo lo que se — Y tras una charla sobre la misma historia que hemos escuchado antes, salimos de regreso, un poco decepcionados la verdad. — ¿Crees que encontremos a ese brujo? — Le pregunto a Axel que conduce tranquilo, esa podría ser la única forma de resolver el misterio. — Recuerdo que alguna vez escuche a mi padre hablar con el Alfa de Alfas, y dijo que la mayor bruja que conoce está bajo el cuidado de reina Eris, le preguntare al llegar, quizá ella nos ayude, recuerda que solo tenemos unos días, debemos volver a casa rápido — Y acelera para poder llegar de prisa. En Luna de sangre, las cosas no son tan lindas como parecen; el pueblo se ve tranquilo y la gente amable, pero son armas mortales, para eso los entrenan últimamente. Alfa Ale y su gran luna no se encuentran en casa, me habría encantado verlos, y no estar sola en casa con la reina. Quien ya nos espera en la sala. — Mi reina — Dice Axel en cuanto entra, sin perder un momento; creo que siente el peligro cerca, algo en él lo está poniendo tenso y me preocupa. — Quisiera pedirle un favor antes de partir, me permitiría hablar con su bruja, ella podría ayudarnos — Y sin responder, y con un gesto de desagrado, la reina se va a su habitación, dejándonos en suspenso. Pero es cuestión de quizá un minuto que ella regresa, y tras ella viene una mujer, bruja sin duda, puedo olerla. — Ahí está, pídele lo que quieras — Suena un poco molesta, pero Axel se concentra en la mujer. — Quisiera saber algo sobre el pasado, algo que paso hace muchos años, cuando una vampira y un hombre lobo fueron destinados a estar juntos, y fruto de ese amor ha sido una bestia despiadada, capaz de terminar con todo a su alrededor — Lo piensa un instante la bruja y mira a la reina. — Eris ¿Es en serio? — Le pregunta y la mirada de regreso lo dice todo. — Solo dile lo que quiere, terminemos con esto de una vez — Algo dentro de mí me dice que sucederá algo malo, y no es Zarena, quien solo gruñe en mi mente. — Muy bien, pero solo puedo llevarme a uno de ustedes, y debes ser tu Axel — La miro con los ojos abiertos, en ningún momento le dijimos nuestros nombres. — Y Tara… necesito que vayas por algo — Mientras lo dice, mira de nuevo a la reina, quien esta vez está en el comedor, moviendo la pierna ansiosa y con los puños en la frente, pensando profundamente en algo que la preocupa. — A tres cuadras de aquí hay un árbol de naranjas, tiene una última flor en una rama escondida, una rama que da hacia el bosque, la necesito para este hechizo, tráemela por favor — No veo ningún problema en eso, puedo hacerlo. Axel se acerca a mí y me da un beso antes de subir las escaleras; mientras retrocedo para ir por lo pedido. — Tara — Me habla de pronto la reina. — No te rindas — Me mira fijamente a los ojos haciendo que la piel se me erice, y solo asiento, dándole una reverencia y saliendo de la casa. Pero que tan difícil puede ser, solo son tres cuadras, iré de prisa. Mientras Zarena y yo platicamos un poco, y la escucho decir que los entrenamientos con Axel fueron duros, que ella se ha fortalecido y que me enseñara a defenderme. — No soy tan débil, Mateo me enseño mucho, una de las pocas cosas que me enseño, sabes, Mateo no era malo en el pasado, tengo buenos recuerdos de cuando éramos niños, lo que sea que le paso, es una pena —. — ¿Pero si lo odias verdad? — Me cuestiona Zarena. — Claro, lo que me hizo fue horrible, jamás lo perdonare — Al llegar, giro un poco alrededor del naranjo, y efectivamente, en una rama hay una flor blanca, la única que queda. — Tara — Giro con el corazón en la mano, es Mateo quien me llama, con un aspecto aterrador. Doy un paso atrás de manera torpe, y me congelo por un instante. — Por favor no huyas de mí, no quiero lastimarte — Zarena grita de mi mente que corra, pero no puedo hacerlo, la horrible pesadilla vino a mi mente de golpe, y la muerte de Axel es suficiente para mí, no huiré cobardemente. — ¿Qué quieres? — Le pregunto con una voz un poco temblorosa, que el valor aun no sale por completo de mí. — Tenemos que hablar Tara, sabes que no quería lastimarte, te amo, realmente lo hago y fui un idiota al no darme cuenta, rechace a mi pareja destinada, debí hacerlo antes, pero estoy aquí, pude sentir que volviste, no sé como pero, algo me trajo a ti y ahora lo entiendo, es el destino que nos quiere juntos — Vaya, Mateo ha enloquecido por completo. — Lo que me hiciste fue muy bajo Alfa, yo no quería estar contigo, no de esa forma ¿Me amas dices? Eso es una mentira, solo estas obsesionado porque jamás fui de las lobas que corrieron detrás de ti, soy la única cosa que no has tenido, vete, te lo recomiendo — Parece ansioso, desesperado, comprender que no estaré a su lado es algo tan difícil, y cualquiera que sea la razón por la que todo esto ocurrió, estoy segura de que ha sido por un motivo muy fuerte. — No, tu no entiendes, debemos estar juntos, seguirás siendo mia como aquel día, yo sé que me amas, pero esa estúpida de Eris te metió algo en la cabeza, nosotros estábamos muy bien hasta ese día que la vimos, volveremos a casa ahora, date prisa — Comienza a acercarse, y no planeo escapar; cuando la voz de la reina resuena en mi cabeza, es un enlace mental, pero diferente, ha entrado directamente a mi mente y puedo mirar por completo lo que sucede. — Recuerda lo que te dije, no te rindas — Su voz me llena de valor y fuerza, no sé lo que sucede, pero esta batalla será entre nosotros y no voy a perder. — Primero muerta, antes que volver contigo idiota — Y sin transformarme por completo, saco las garras y los colmillos, Zarena esta al frente, y lucharemos a muerte si es necesario, pero no me rendiré. Axel me necesita, y no fallare de nuevo.
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