Hay ciertas cosas que son irreparables e incluso con las que se podía usar la palabra “irreparable”. Luciano Gardener lo sabía mejor que nadie. La vida era nada mejor que una constante montaña rusa que iba en un constante descenso. Llevándose consigo la paz que tanto trabajo le costaba conseguir. Muchas personas al verlo y ver el poder que tenía e incluso la riqueza podría pensar que no tenía nada de que preocuparse y que probablemente llevaba una vida perfecta. “Ilusos” Esa es la expresión con la que el describe a esa clase de gente. Bebió de su copa mientras observaba por la ventana la noche estrellada, pues ciertamente ese era uno de esos días en que su mente trabajaba con tanta rapidez que realmente podía pensar muy poco coherente. Observó el obsequió sobre el escritorio y

