Lyra Siempre me había jactado de mi coraza indestructible, esa misma que me mantenía al margen de cualquier sentimiento o emoción que amenazara con llevarse mi estabilidad. Ese muro alto que a través de los años construí porque sabía bien que el mundo no era color de rosa y el romance no era como lo pintaban en los libros que tanto emocionan a las adolescentes hormonales que aguardan las esperanzas de encontrar en la vida real un personaje que solo existe en la mente de alguien cuya vida amorosa es igual de frustrante que la de los que le leen. Me refugié en todo aquello que tenía y sabía que pocas personas podían obtener, no sé cuantas veces me vi al espejo y me jacté de tener lo suficiente para ser parte de este mundo cruel sin salir herida en el proceso... Desde que mis sentimien

