Los días fríos guardan los momentos más cálidos... O al menos eso dicen. De calidez poco conocía y frío era lo que más había sentido durante casi toda su vida. Vida que se había empeñado en mostrarle únicamente su lado más difícil y doloroso... Una verdadera pena. Ya que poseía muchos talentos y habilidades que le habían hecho ganar reconocimientos que muchos envidiaban. Reconocimientos que se había ganado a base de esfuerzo y disciplina, pero sobretodo... Por paciencia. "Paciencia" una palabra que no definía en absoluto su personalidad. —Estoy feliz por ti, lo haz hecho realmente bien —le felicita el psicólogo con una brillante sonrisa—. ¿Cuantos logros este año? —Este es el número cuarto —contesta restándole importancia—. No es para tanto. El hombre canoso alza una ceja di

