Miro la prueba aterrada... No, ¡no puede ser! Miro la otra, y es el mismo resultado. ¡Positivo! El corazón me late fuera de sí y las manos me tiemblan a la par que mis ojos se llenan de lágrimas. ¡Dios mío! ¡Estoy embarazada! Sonrío en medio del llanto, estoy feliz y al mismo tiempo estoy llena de un amargo sentimiento de temor. Cuando Luciano se entere. Aún somos muy jóvenes para siquiera pensar en algo así, pero no ha sido planeado. No ha sido aposta. Hemos estado cuidándonos, al menos yo con las pastillas. Sin embargo esto realmente está pasando. Mi mente me arroja un sinfín de opciones y todas las posibles respuestas que podría recibir del padre... Y honestamente dudo mucho que la noticia sea de su agrado, y ni se diga de su familia. Estoy segura de que se horrorizarán
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