Ruidoso, todo estaba muy ruidoso afuera de su habitación y él quería seguir durmiendo. El omega se escondió lo más que pudo en su escondite favorito, inhalando aquel adictivo aroma de su alfa. —Me haces cosquillas amor... — murmuró perezoso Yoosuk, con una pequeña sonrisa somnolienta. —Quiero seguir durmiendo... —se quejó restregando su pequeña nariz en el pálido cuello. —No le veo el problema —respondió tanteando con su mano las cobijas para correrlas hasta por encima de sus cabezas. Besando el desteñido cabello rubio con ternura, llevó su mano a la nuca de su omega, haciéndole pequeños masajes. Ambos se estaban quedando dormidos nuevamente cuando la puerta fue abierta estruendosamente. Jungho sonrió y subió al pequeño Chimmy a la cama con sus amos mientras corría las cortinas permit

