Una semana después Los alemanes habían recibido la mercancía y, por primera vez, la única organización que, aún por alianza de matrimonio, seguía con negocios individuales había cerrado su primer negocio juntos, como se suponía que debía ser, a nombre de Ivanov, con el respaldo de la última novivok, que mediante el matrimonio había cambiado su apellido. Con aquella entrega quedó claro que estaban unidos, que su alianza era más que legítima y no solo por un simple papel con ambas firmas. Sus negocios, los que tenían planeados a futuro y los que empezaban en el presente, daban fe de la legitimidad de su alianza, dando y tomando uno al otro los beneficios que la unión les otorgaba. De ahí en más, disfrutarían y compartirían, como se debía, las mieles que su alianza otorgaría, o tal vez serí

